Fundación San Agustín de Talca el 12 de mayo de 1742, ordenada su fundación por el Gobernador Real de Chile, José Antonio Manso de Velasco y posterior Ciudad de Talca el 6 de junio de 1796, Real cédula de Carlos IV de España, Gobernador Real de Chile, Ambrosio O'Higgins y el corregidor de Talca Vicente de la Cruz y Bahamonde.Fundación de Talca
Origen El periodo de 14 años que separa el desastre de Curalaba (23 de diciembre de 1598) y el ensayo de guerra defensiva (26 de mayo de 1612) es el de mayor violencia que registra la historia de Chile y en cierto modo el más trascendental de la colonia. En cinco años desaparecieron barridas por lo mapuches o abandonadas por los españoles, las siete ciudades situadas al sur del Bio Bio: Santa Cruz de Oñez, Arauco, Angol, La Imperial, Valdivia, Osorno y Villarrica. La extensa zona que en el designio de Pedro de Valdivia haber formado el núcleo nacional del nuevo país, se perdía por más de dos siglos como elemento activo en su desarrollo. Unos mil españoles perecieron en la empresa y más de cuatrocientas mujeres y niños españoles y mestizos, apresados por los vencedores, apuntalaron con su sangre la vitalidad ascensional del pueblo mapuche y la otra mitad del cercenado territorio atravesó por una larga crisis moral, que llegó con la creciente miseria a poner en dura prueba su propio sentido de supervivencia.[Francisco A, Encina resumen de la Historia de Chile, Redacción de Leopoldo Castedo, página 167 a 174]
El desastre de Curalaba y la guerra defensiva, que fue su natural consecuencia, moldearon el carácter de la historia chilena de manera definitiva, como señaló Vicuña Mackenna, al permitir al pueblo araucano, luego de reponerse prolongar la lucha durante dos siglos y medio más. De aquí surgió una evolución colonial distinta substancialmente de la de los demás pueblos americanos. thumb|left| Alonso de Ribera De estas tropas españolas comandadas por el Gobernador Alonso de Rivera (llegó el 11 de febrero de 1601 a la Guerra de Arauco y murió en Concepción en 1617) sirvió el capitán don Gil de Vilches y Aragón. Este joven nacido en 1581 en la ciudad de Baeza (España), llegó a la guerra de Arauco en 1598 a los 17 años de edad. Era hijo de Juan de Vilches y Collados y de doña María de Aragón, ambos con hidalguía demostrada.
El historiador don Diego de Rosales le cita:
En 1609 ya con 28 años , consiguió situación por sus servicios de capitán cuando se le otorga la siguiente merced dada el 18 de agosto de 1609 Contrajo matrimonio con doña Isabel de Mendoza y Valdivia, de la cual no tuvo sucesión, pero continuó su apellido con hijos naturales. Ocupó el cargo de corregidor del partido del Maule desde 1632 a 1634. En 1641, alcanzando la edad de 60 años, dio poder a su esposa para testar, la nombró su heredera universal y que después de sus días, pasaran sus bienes a la comunidad agustina, con la condición thumb|200px|Tomás Marín González de Poveda El capitán don Gil de Vilches y Aragón se le considera el primer español asentado con toda propiedad en las tierras de Talcamo, posteriormente llamada Talca. Su viuda Doña Isabel de Mendoza y Valdivia, en sus últimos años de vida fue monja en el convento de las Agustinas de Santiago. Ella el día 3 de julio de 1651, como monja novicia, hizo comparecer al escribano y mandó fundar un convento agustino en su estancia de Talca. Después del alzamiento general de febrero de 1655 en la guerra de Arauco, buscaron refugios los españoles en la ribera norte del río Maule, donde se edificaron campamentos y chozas en estas tierras de la Orden de San Agustín. Se podría considerar este hecho como el primer intento de fundación. Se hicieron sucesivos intentos de fundación como refugio de los españoles de la guerra de Arauco, sin resultado alguno.
Se considera el primer intento de fundación es por parte del Gobernador Tomás Marín González de Poveda en 1692, cercano a la confluencia de los esteros Baeza y Piduco, en un lugar indeterminado, donde trazo calles y plaza. Terreno inadecuado y agrícolamente pobre, por lo que su asentamiento desapareció.Se ha aseverado que el centro de este asentamiento pudo haber sido la denominada Placilla o una ubicación indeterminada cerca de Colín en la comuna de Maule.¨Historia de Talca, Gustavo Opazo Maturana, 1742 - 1942, Libro del bicentenario
Fundación de San Agustín de Talca
En la casa y sitio que era de la viuda Isabel de Mendoza y Valdivia, fue el centro de una gran parte del corregimiento de Maule. Los estancieros de Cauquenes, Purapel, Loncomilla y Putagán, Rauquén, Huenchullami, Vichuquén, iban allí a sus prácticas religiosas. La Orden de los Agustinos, se había instalado desde 1651. Este formó el centro de desarrollo y político del partido del Maule, donde las milicias y el buen gobierno se reunían allí. thumb|left|José Antonio Manso de Velasco José Antonio Manso de Velasco recibió instrucciones sobre fundación de ciudades, entre Quillota y el río Biobío, discurrió fundar una ciudad en el asiento de Talcamo. Esta era la tercera vez que se iba a empeñar en esta tarea la autoridad real, después de los intentos de 1655 y de 1692.
Con esto en mente, en enero de 1742 Manso de Velasco ofició al corregidor Juan Cornelio de Baeza de fundar la villa, con tal de reunir vecinos. Los Agustinos ya habían dado a conocer su interés por
El Gobernador del Reino Manso de Velasco, arribando al Maule el 12 de mayo de 1742, fecha de su acta de fundación.Este lugar debía ser el centro de la nueva fundación, su plaza mayor, de donde sería sus calles.
Asentamiento definitivo en la Villa El gobernador Manso de Velasco nombró de asesor de corregidor Baeza a don Mauricio de Morales, con facultad de reemplazarlo. El gobernador le dio a Baeza las instrucciones a que debía ceñirse para la nueva fundación, estas fueron
En octubre de 1743, volvió Manso de Velasco a Talca a hacer una inspección de los trabajos de la nueva población. Observó su estado próspero, sus calles bien delineadas, aunque de casas pobres, pues los hacendados no habían hecho las suyas. Esta actuación de los vecinos adinerados tenía una razón . Los hacendados, considerándose nobles, por descender de los conquistadores, tener tierras e indios, se resistían a hacer sus casas, pues, el hecho de avecindarse en una ciudad los colocaba en igual condición a la de los plebeyos, que adquirían también la condición de nobles por ser primeros fundadores de una ciudad.
Esta actitud movió al Gobernador Manso a dictar en Talca, el 12 de octubre de 1743, un bando por el cual se aplicaban serias multas a los que no se avecindasen. Estas medidas tuvieron, un pronto y favorable resultado. Desde fines de 1743, principiaron a avecindarse sus principales y que veían también garantizada su calidad por las llamadas “Constituciones de la Villa de Talca”.
Eran estas las disposiciones constaban en el bando de 29 de mayo de 1743, dictado en conformidad a la real cédula de 5 de abril de 1744. Este documento fue entregado al Cabildo y conservado rigurosamente por él.
En estas Constituciones se reglamentaba el estado de los nobles, de los vecinos y de los que no lo eran, y se fijaban sus derechos y prerrogativas. Decían que los vecinos tendrían el libre comercio de sus bienes. “Los hacendados que puedan proporcionarse el privilegio. Los que gocen de ello, su hijo y descendientes, sólo por condición que contribuyan a las obras públicas”. Quedaban exento de obligación, los vecinos hacendados toda clase de servicio personal como eran los militares, judiciales, conducción de presos y de correos, a que estaban obligados como simples vecinos. A dichos hacendados solo debían concurrir a la defensa del reino y a las ordenanzas de buen gobierno. Los comerciantes radicados, sólo ellos podían vender en la naciente Villa. Los que establecieran pulperías no pagarían derecho real por diez años. Se autorizaban por tres días, y tres veces al año, tener ferias, libres del real derecho. Solo los pobladores podían ser cabildantes. Estas disposiciones dejaron contento al vecindario que veían sus fueros resguardados y sin las cargas de la guerra.
El adelanto material había avanzado rápidamente desde la toma de posesión de defensa del Reino y a las ordenanzas del día 12 de mayo de 1742, hasta esta fecha de 1745. El Corregidor Baeza había gastado bastante actividad: publicaba los bandos, notificaba a los vecinos y les prometía honores y prebendas. Trasladó al cura y al escribano. Así pudo el 18 de abril de 1744, hacer el primer padrón general de la naciente villa y dirigir al Gobernador Manso de Velasco una relación de su estado y le decía:Carta del superintendente de Talca Juan Cornelio Baeza a José Manso de Velasco, 18 de abril de 1744.
Después de esta aclaración, sigue Juan Cornelio de Baeza, enumerando a los vecinos, sin expresar su proximidad o colocación dentro del plano de la nueva ciudad. Su número alcanza a ochenta y nueve, incluyendo a todos, ya fueran nobles o plebeyos, hacendados o maestros en artes menores, hasta el indio de oficio de verdugo, Juan.
Esta pequeña población de 89 familias, que se habían agrupado en los alrededores de la Plaza Mayor, sitio de los Perales, a cuatro cuadras del convento de los Agustinos, o sea “sito y casas que habitaba don Gil de Vilches y Aragón”, formó una población, compuesta principalmente de hacendados y de vecinos pobres. Los terratenientes tanto del norte como del sur del Maule trajeron a sus familias y levantaron sus casas. Así vemos en este primitivo grupo de familias, a los Silva, Sepúlveda, Martínez de Vergara, de la Fuente, Besoain, Nieto de Silva, Rojas Vilches, Molina, Aguirre, de la Torre, Aliaga, Henríquez, Verdugo, Olave, Velasco, Oróstegui, Albuerna, Arellano, Olivares, Toledo y Morales.
El número de vecinos fue aumentando. Ante tan buen resultado, pensó Manso de Velasco en darle un Cabildo propio, en virtud de las facultades que les conferían las reales cédulas, determinación que atraería más a los vecinos acomodados y los obligaría a radicarse en la naciente villa, donde los honores y prerrogativas los podían elevar “ al estado noble” preocupación constante de esa época.
Por decreto de 9 de diciembre de 1744, nombró Manso de Velasco el primer Cabildo de la villa de San Agustín de Talca, con funciones para todo el año de 1745. Los miembros de este primer cabildo fueron: Francisco de Silva, para el cargo de alcalde Ordinario de primer voto; José de Aguirre para Alcalde de segundo voto; a José Joaquín de Oróstegui, para Alférez real, y regidores los señores José Besoain y don José Hilarío de Velasco; alcalde Mayor provincial a Bernardo de Azocar Hurtado de Mendoza y San Martín. Todos eran ricos hacendados y vecinos de la villa.
La nueva población continuo con su crecimiento y adelanto material, se siguieron avecindando nuevas familias y construyendo nuevos edificios públicos y privados. El día 8 de marzo de 1745 el corregidor Baeza volvió a informar sobre el estado de la villa, informe en el que dice: viven 124 familias, de los cuales 100 con sus casas; 24 con solares, de estos 14 cimentado y 10 con posesión. En el mismo informe agrega, que la ciudad tiene cuatro puentes, dos iglesias y el edificio de la cárcel en construcción, pues sus murallas están en estado de terminarse. Las dos iglesias eran el convento de los agustinos y la iglesia parroquial, levantada esta por el sacerdote Antonio de Molina y Cabello. El 12 de septiembre de 1746, el cura Molina recibió de los vecinos la suma de 15.000 pesos. En 1750 principiaron a levantar una capilla los franciscanos.
Desde 1742 a 1760 se anotan más familias. En el censo levantado por el corregidor Francisco de Echagüe, el 16 de octubre de 1760, la villa aparece 143 familias, 20 eran las nuevas, entre la que podemos anotar a los Cruz, Vergara, Opazo, Gajardo Guerrero y Bravo Denaveda.
La Orden de los Agustinos