Eléctricas Reunidas de Zaragoza (habitualmente abreviado como ERZ) fue una empresa eléctrica que gestionaba generación, distribución y comercialización como empresa eléctrica dominante en la mayor parte de Aragón, donde llegó a ser la mayor compañía con sede en la región.

La empresa fue una de las mayores compañías regionales durante décadas, con vínculos clave con la banca, la industria pesada y la burguesía capitalista zaragozana. Fue asimismo promotora de grandes obras, una de las principales empleadoras en Aragón y un agente relevante en la introducción de nuevas tecnologías. Algunas de sus primeras centrales se conservan y son consideradas parte del patrimonio industrial clave para entender la historia contemporánea de la región.

Particularmente vinculada a la energía hidroeléctrica, sus proyectos tuvieron una gran influencia en la vertebración del territorio al desplazar otras actividades y convertir la generación de electricidad en la principal actividad en algunas áreas. Igualmente fue una de las promotoras de la minería del carbón en las Cuencas Mineras de Teruel. Su papel como cliente y suministrador de la industria pesada fue crítica en el desarrollo económico de Aragón.

Aunque logró mantener su independencia durante décadas, los problemas de capacidad y financiación terminaron motivando su integración en el grupo Endesa en 1986. Tras permanecer un tiempo como filial de esta, desapareció finalmente integrada en la sociedad matriz, Endesa, en 1998. Los activos de la empresa siguieron diferentes destinos con las operaciones corporativas subsiguientes, especialmente tras el reparto de activos que siguió a la OPA ejecutada por Enel y Acciona sobre Endesa. Al igual que las redes eléctricas de la antigua ERZ siguen siendo aún parte de Endesa, con Enel como accionista mayoritario, los activos de generación hidroeléctrica, parte fundamental de ERZ, vuelven a ser titularidad de Endesa desde 2025 tras un paréntesis de 16 años en que estuvieron bajo la gestión de Acciona Energía.Endesa-Sala de prensa: Endesa cierra la compra a Acciona Energía de una cartera de centrales hidroeléctricas de 626 MW en España. 26 febrero 2025 El negocio gasista de ERZ en Aragón fue segregado como parte de los negocios gasistas de Endesa que dieron lugar a Redexis, cambiando repetidas veces de manos en los años siguientes.

Origen Antecedentes En los albores de la electrificación en España se concedieron diversas concesiones para aprovechar la energía de los cursos de agua en el entorno de Zaragoza. Además, se instalaron pequeñas centrales térmicas en las zonas pobladas con poco acceso al agua. El primero de todos esos proyectos data de 1893, cuando Isaac Peral fundó Electra Peral Zaragozana con la intención de construir centrales térmicas. Poco después, la vendió a inversores locales como la familia Baselga, vinculada a la banca local y las explotaciones carboníferas de Utrillas. El capital social de la compañía era de pesetas. La central de Electra Peral en Zaragoza, ubicada en el emplazamiento del anterior Teatro Goya, en la plaza de San Miguel nº8, empezó a funcionar en octubre de 1894. Tenía de potencia y un sistema de respaldo con baterías de 2500 A. Como era habitual en la época, para minimizar las pérdidas de transporte las instalaciones se ubicaron en el centro de la ciudad y desde ahí se distribuía la energía mediante corriente continua hasta los hogares usando una red de más de 8000 metros de cable. El uso principal de esta energía era el alumbrado, tanto público como privado.

thumb|El molino de San Carlos, la Casa Blanca, supuso el comienzo del despliegue hidroeléctrico que daría lugar a ERZ. Con la demanda creciente del alumbrado en una ciudad que estaba descubriendo la electricidad, surgieron iniciativas para aprovechar también la energía del agua, especialmente bajo el empuje de Jenaro Checa Ricarte. Reuniendo un capital de pesetas se aprovechó en 1894 el antiguo molino de Casablanca en el Canal Imperial de Aragón para crear la primera central hidráulica con 400CV repartidos en dos turbinas bajo la sociedad Compañía Aragonesa de Electricidad. Esta energía se trasladaba desde la central en el sur a la ciudad mediante una línea eléctrica de 3km que fue pionera en su tiempo en Europa por el uso de corriente alterna a la entonces elevada tensión de 4,2 kV desde un generador bifásico. Algunos autores consideran que este es el primer caso de una línea de transporte eléctrico en España y probablemente el segundo en toda Europa tras una experiencia en Fráncfort del Meno. La transformación a baja tensión tenía lugar en el número 1 de la plaza de San Miguel, junto a las instalaciones de Electra Peral. El Casino Principal de Zaragoza fue el primer cliente de la nueva sociedad.

La energía hidráulica demostró ser mucho más económica y Aragonesa de Electricidad pronto ganó el contrato del alumbrado municipal. La demanda era sin embargo creciente y desde 1900 Electra Peral pasó a ofrecer servicio veinticuatro horas al día, en vez de solo por la noche. La central de Casablanca era en cambio difícilmente ampliable por lo que en 1901 se constituyó Fuerzas Motrices del Gállego para explotar las posibilidades que ofrecía el río Gállego. Este río, pese a estar más lejano a la demanda que el Ebro o el Canal Imperial, tenía sin embargo más potencia disponible gracias a su abrupta orografía que generaba desniveles de 45-60 metros frente a los apenas 6,4 metros del canal.La Energía eléctrica. 25-8-1914, no. 16, p.14 Checa, junto a sus socios Bellido y Fernández de Navarrete, analizaron tres posibles emplazamientos en el río en Puendeluna, el salto del Lobo de Marracos y el Molinar de Murillo de Gallego, construyéndose finalmente una presa en el primer emplazamiento y la central en el segundo.La Energía eléctrica. 10-4-1906, no. 7, p.123 El proyecto quedó bajo la dirección del ingeniero navarro Cornelio Arellano Lapuerta. La envergadura del proyecto era muy superior a los anteriores, como se ve en las pesetas de capital de la nueva compañía.

La demanda industrial de electricidad creció, sumándose al alumbrado. En 1902 se inauguraba la primera línea electrificada del tranvía de Zaragoza, la 5 Torrero, que alcanzaba el Canal Imperial y que fue alimentada por Aragonesa de Electricidad desde Casablanca. La electrificación de total de la red tranviaria iba a requerir la puesta en servicio de la nueva central de Marracos. Bajo el paraguas de la familia Villarroya y Castellano, caciques locales durante la Restauración, se crearon también sociedades industriales como Industrial Química de Zaragoza, que compartía hasta tres consejeros con Aragonesa de Electricidad al ser la fuerza eléctrica uno de sus insumos claves. Con esta demanda en auge en 1904 empezó a funcionar también la nueva central de Marracos con turbinas de 6000CV, que se conectaba con la ciudad a través de una nueva línea a 30 kV.

En paralelo, Teledinámica del Gállego apostó en el mismo río Gállego por el todavía más lejano salto de Carcavilla, en las cercanías de Huesca y también de 6000CV. Esta última sociedad estaba presidida por Plácido Allende Plágaro, ingeniero y empresario alavés. Contaba con el apoyo de capitales vascos y sede social en Bilbao, aunque logró un acuerdo con Electra Peral para suministrarle energía, siendo para Electra Peral más barato revender la producción hidráulica que generarla en su central térmica.

Creación de Eléctricas Reunidas A pesar de esta efervescencia inicial de proyectos empresariales, el sector eléctrico tiene una tendencia a formar un monopolio natural. El coste de desplegar una red de cableado para distribución en Zaragoza era demasiado elevado para ser duplicado por varias compañías con la población que entonces tenía la ciudad especialmente debiendo competir en precios con el alumbrado de gas que ya tenía una industria local. Algo similar pasaba con el coste de las líneas eléctricas necesarias para unir la ciudad con el Pirineo. Aunque la generación hidráulica era más barata, los saltos disponibles eran cada vez más lejanos y requerían acuerdos con los propietarios de líneas preexistentes o costosas infraestructuras adicionales. La central de Teledinámica del Gállego suponía proyectos de 92 km de líneas eléctricas,La Energía eléctrica. 10-4-1906, no. 7, p.122 de los que aproximadamente la mitad coincidían con la ruta desde Marracos a Zaragoza. Finalmente, existía complementariedad técnica entre empresas que eran dueñas de la red para distribución y generadoras, era el caso de Aragonesa y Fuerzas Motrices o el de Electra Peral y Teledinámica.

Con fuertes relaciones personales y accionariales entre las empresas eléctricas de la región, una fusión parecía lógica. Notablemente tanto Aragonesa de Electricidad como Fuerzas Motrices del Gállego compartían la participación del directivo Pedro Bergua y la banca de Villarroya y Castellano. Ambas compañías presentaron cuentas mancomunadas de 1902 a 1904, en expectativa de una fusión. Sin embargo esta fusión se demoró para dar la oportunidad a participar a Electra Peral, que pese a haber acariciado la idea desde 1901 llevó hasta tres años de negociaciones. Finalmente Electra Peral Zaragozana, la Compañía Aragonesa de Electricidad y Fuerzas Motrices del Gállego se fusionaron en 1907 como Sociedades Eléctricas Reunidas.

El primer presidente de la nueva sociedad sería Pedro Bergua, que sería una de las personalidades de la burguesía industrial zaragozana de la época. El consejo de la nueva entidad reuniría a parte de la burguesía capitalista zaragozana, incluyendo ingenieros como Antonio Fernández de Navarrete, marqués de Legarda y médicos como Agustín García Julián, representantes de la banca como el mencionado Bergua o Antonio Portolés (ambos con vínculos con la banca de Villarroya y Castellano) y nobles como el conde de Gabarda. Durante la Exposición Hispano-Francesa de 1908 la nueva sociedad participaría en la muestra de la industria local con la iluminación nocturna del evento.La Energía eléctrica. 25-5-1909, no. 19, p.197

Finalmente Teledinámica del Gállego y Electro-Química Aragonesa se sumaron en 1911 a la nueva compañía, que cambiaría la denominación a Eléctricas Reunidas de Zaragoza. Esta última sociedad, cliente clave de Teledinámica, aportó a las generadoras de electricidad anteriores una fábrica de carburos en La Peña, valorada en pesetas. La producción de carburos consumía electricidad para tratar el material de minas cercanas, lo que permitía a la empresa resultante aprovechar la producción sobrante cuando no había demanda. Dado el diferente coste en el periodo de la energía eléctrica según la distancia a la generación, la combinación de yacimientos minerales y generación era una oportunidad de negocio habitual de las empresas eléctricas. Significativamente, el producto podía ser empleado en lámparas de carburo, una opción de iluminación para situaciones en el que la luz eléctrica no estaba disponible.

Primeros años La sociedad resultante seguiría presida por Pedro Bergua e integraría en su consejo a algunos representantes de los capitales vascos de Teledinámica como el barón de Areyzaga o el ingeniero Miguel Mantecón Arroyo. El Banco de Vizcaya mantendría una posición minoritaria en la compañía en los años siguientes, en lo que era visto como un mercado independiente en la frontera entre las zonas de influencia de las eléctricas vascas y catalanas. El capital social de la empresa empresa resultante, de 10.800.000 pesetas, era elevado para la época, mostrando el volumen económico de la nueva industria eléctrica. La compañía también emitió obligaciones por valor de 7.300.000 pesetas y era junto a Tranvías de Zaragoza una de las principales empresas de la zona en los mercados financieros.