Carolina Casanova Rodríguez, conocida también como Carolina de Cepeda, o simplemente como "La Cepeda" (Ferrol, La Coruña, 10 de enero de 1847 - Madrid, 8 de febrero de 1910), fue una soprano dramática española, considerada una de las mejores en su género durante la segunda mitad del . Fue una de las primeras sopranos españolas en alcanzar renombre en Europa.
A lo largo de su carrera Carolina Casanova actuó en algunos de los teatros de ópera más prestigiosos del mundo, como el Teatro alla Scala de Milán, el Teatro San Carlo de Nápoles, o la Royal Opera House de Londres, realizando estrenos mundiales como el de Il mercadante di Venezia de Ciro Pinsuti.
Al dejar su carrera concertística ejerció como profesora en la Escuela Nacional de Música y Declamación (posteriormente denominado Real Conservatorio Superior de Música de Madrid), donde formó a varias personalidades importantes del mundo de la ópera española.
El día de su fallecimiento, el Conservatorio abrió sus puertas para que alumnado y profesorado del centro pudieran darle su último homenaje. Algunos periódicos calificaron su muerte como «una pérdida irreparable» para el arte español.
Biografía Fue una de las primeras sopranos españolas en alcanzar renombre en Europa. Actuó varias temporadas en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona y, durante la temporada lírica 1881-1882, formó parte de la Compañía Lírica Italiana actuando como «prima-donna assoluta soprano drammatica».
Trayectoria
Primeros años y formación María Carolina Casanova Rodríguez nació el 10 de enero de 1847 en el barrio de Esteiro, Ferrol, siendo la cuarta hija del matrimonio formado por Rosa Rodríguez da Veiga y Luis Casanova Pérez.
Por los padrones de 1840 a 1853 se sabe que en su infancia residió en la calle de San Nicolao. También se deduce de los padrones ferrolanos que su padre estuvo destinado en otras ciudades y podemos conocer la fecha aproximada de su muerte gracias a esos documentos, ya que en 1852 se indica que su madre era viuda. Pouco se sabe de ella o de su familia hasta la adolescencia y tan solo que debieron abandonar Ferrol alrededor de 1853, trasladándose al domicilio de alguna de sus hermanas.
Sobre sus estudios musicales, no se sabe nada hasta la adolescencia cuando estudió solfeo con el maestro Francisco Piñeiro, músico mayor del Departamento de Mariña de Ferrol y director del Teatro Filarmónico. Fue precisamente en este teatro donde la soprano ferrolana debutó en 1863, cuando tenía 16 años. Este debut se produjo por casualidad, ya que Piñeiro precisaba cubrir la ausencia de su primera tiple y le presentaron a la joven, que ya entonces tenía fama de poseer una buena voz aunque todavía no había cantado en público. Tras el éxito obtenido en esa función, el propio Piñeiro le entregó dos coronas de flores diciéndole: "Todas las noches antes de acostarse contemplará usted bien estas coronas, que recibió sin merecerlas; usted posee dotes suficientes para llegar algún día a obtenerlas bien merecidas. Ánimo y constancia".
Por mediación del propio Piñeiro, que ya velaba por el futuro musical de la joven, consiguió un papel como soprano en una compañía de ópera que visitó la ciudad, dirigida por Macucci, quien accedió a incorporarla a su compañía acogiéndola bajo su protección y la de su mujer. Pocos meses después se presentó con esa misma compañía en el Teatro de la Zarzuela, donde comenzó a destacar en este género. En el teatro madrileño trabajó como corista del entonces jovencísimo Julián Gayarre, y posiblemente en este teatro conoció al que sería su marido, Luis Rodríguez Cepeda, un compositor y director de orquestas y coros, que duplicaba la edad de la soprano ferrolana. Aunque se desconoce la fecha exacta de la boda, según la Revista de Bellas Artes de diciembre de 1866, la soprano ya aparece citada como "señora Cepeda", al figurar como tiple contratada para la compañía lírica de Palma de Mallorca.
Carolina Coronado continuó su formación en Roma, donde estudió arte dramático. Posteriormente realizó estudios de solfeo y canto en París, residiendo con la familia durante varias temporadas en Auteull. Precisamente en la capital francesa nació su primer hijo, Luís, el 21 de abril de 1869.
Primera giras Después de su aplaudido debut profesional en Palma de Mallorca, fue contratada por el Teatro Principal de Valencia. De esta noticia se hizo eco la revista madrileña La Escena, «el teatro valenciano reunió un personal, tanto para las funciones ordinarias como extraordinarias, como nunca tuvieron en Valencia». Carolina Casanova fue una de las cuatro prime-donne con las que contó el teatro además de tres tenores, dos barítonos, dos bajos y siete partes secundarias. En Valencia cantó, entre otras obras, Un ballo in maschera de Giuseppe Verdi y Robert le diable de Giacomo Meyerbeer. Ese mismo año tuvo su primer contacto con el Gran Teatre del Liceu al participar en un concierto con alumnos del maestro Marià Obiols.
Enseguida comenzó una gira por América Latina y el norte de Europa. Después de recorrer los principales teatros de América, con gran éxito en Costa Rica, en 1869, donde el público la acompañó a su residencia ovacionándola, la soprano ferrolana actuó con éxito en la ciudad sueca de Gotemburgo, como señaló el periódico La Iberia y unos meses más tarde, en abril de 1870, el diario madrileño La Época publicaba los elogios recibidos en París una Carolina Casanova recién llegada de Brasil. Ese mismo año también estuvo en Avellino (Italia), cantando Il Trovatore de Verdi. miniaturadeimagen|Teatro Solís de Montevideo (interior) Durante sus primeras giras la soprano gallega visitó Dinamarca, Perú, Chile, Argentina y Uruguay.Actuó en destacados teatros como el Teatro Imperial do Brasil, el Teatro Principal de Lima o el Teatro Solís de Montevideo.
Fue precisamente en este último teatro donde Carolina Casanova dejó un especial recuerdo, por lo que sería recordada después de varias décadas su paso por el escenario montevideano con nostalgia por la prensa musical de la ciudad y en el periódico Montevideo Musical. En el Teatro Solís permaneció una larga temporada, entre abril y septiembre de 1872, y allí cantó Il barbiere di Siviglia de Rossini, La traviata, Rigoletto y Un ballo in maschera de Verdi, Norma y La sonnambula de Bellini, y Linda di Chamounix y Poliuto de Donizetti. También quedó constancia de su llegada a Perú, donde debutó con éxito cantando La traviata de Verdi en mayo de 1871, y posteriormente se unió a la compañía de ópera italiana junto con la soprano Adelina Patti, con la que años después coincidió en el Covent Garden.En esta época de giras nació su segunda hija, Luisa, el 4 de junio de 1870, en Madrid.
Debut en el Teatro Real de Madrid miniaturadeimagen|izquierda|Teatro Nacional de la Ópera en 1860 (actualmente Teatro Real). A principios de 1873 la soprano regresó a España. En febrero de ese año el periódico madrileño La Correspondencia de España recoge su llegada a Madrid junto a su marido, destacando el éxito recogido en el extranjero formando parte de las compañías italianas con las que trabajó y de la muestra del interés del público madrileño por la soprano gallegaː «Los inteligentes desean que la empresa de nuestro Teatro de la Ópera les proporcione el placer de escuchar tan celebrada artista, según la prensa extranjera y americana». Conviene señalar que en esta época el nombre de Carolina Casanova aparece en primer lugar lo que implicaría que fuese más conocida que su marido.
El 12 de marzo de 1873 debutó en el Teatro Nacional de la Ópera, con Norma, de Vincenzo Bellini, repitiendo los días 13 y 18 del mismo mes. También participó en las representaciones de La traviata de Giuseppe Verdi los días 23 e 25, así como en el estreno de la ópera de Filippo Marchetti Ruy Blas el día 29, repitiendo también el 30 de marzo y los días 1 y 2 de abril. La prensa de la capital de España estuvo dividida respecto al debut de la cantante gallega. Mientras que periódicos como Galicia Moderna, La Iberia y La Época se hicieron eco del triunfo en el escenario madrileño, señalando este último que después de la interpretación del aria «Casta Diva» fue llamada dos veces a escena, otras críticas de la prensa de la época, por el contratio, no fueron tan positivas: la crónica de la ópera italiana de Luis Carmena y Millán calificó las actuaciones de Carolina Casanova como «mal éxito», aunque la crítica más dura fue la publicada en La Moda elegante por el Marqués de Valle-Alegre: «...parece que la bella artista entusiasmó a los chilenos y peruanos... pero nosotros, que tenemos oído en el papel de la sacerdotisa druida Lagrange, Penco, Gazzaniga y Ferni, no pudimos llegar al grado de exaltación de aquellos pueblos, que dieron serenatas y que condujeron en triunfo a la diva... La Cepeda podrá ocupar un honroso puesto en el teatro de la Ópera, pero no el principal...»
En cualquier caso, la soprano no volvió a cantar en el Teatro Real hasta el año 1885, también en la representación de Norma, precedida de una prestigiosa carrera internacional. Al año siguiente se marchó a Italia, no sin antes actuar en el Teatro Jovellanos y en el Conservatorio de Madrid.
Éxito internacional En septiembre de 1873 Carolina Casanova se encontraba en Italia, donde tuvo una cálida acogida en su debut en el Teatro Dal Verme de Milán. El 8 de noviembre interpretó el papel de Porzia en el estreno de la ópera de Ciro Pinsuti Il mercante di Venezia en el Teatro Comunale de Bolonia. escenario al que regresó poco tiempo después, el 5 de diciembre de ese mismo año. En enero del año siguiente participó en las representaciones de Il re Manfredi de Achille Montuoro y Un ballo in maschera de Giuseppe Verdi.
Es estos años también actuó en el Teatro Imperial de Varsovia, en dos temporadas, en las que realizó el estreno de Aida en el papel principal.
En 1876 la soprano ferrolana fue contratada para cantar la Misa de Réquiem de Verdi en el Teatro Regio de Parma en un acto en el que se le entregó al compositor la medalla de oro por su composición. La obra fue dirigida por el director de orquesta italiano Franco Faccio y al concierto asistieron, Humberto de Saboya, quien sería rey de Italia, junto a su esposa la princesa Margarida Teresa de Saboya. Ese mismo año, de vuelta en España, Carolina Casanova debutó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La soprano ya había cantado en la ciudad condal el año anterior en el Teatro Circo. En el Liceu actuó entre diciembre de 1876 y marzo de 1877, sobresaliendo el estreno en el teatro barcelonés de Aida de Verdi junto al tenor italiano Francesco Tamagno el 25 de febrero de 1877, seis años después del estreno mundial en el Cairo. Con todo, fue su segunda temporada en Barcelona la más destacada, interpretando una muy aplaudida Lucrezia Borgia junto con Julián Gayarre. Al mismo tiempo, la soprano ferrolana se presentó en Lisboa con la compañía lírica del Real Teatro, donde debutó con L'Ebrea de Fromental Halévy, cantando también en Maria di Rohan de Donizetti, Faust de Gounod, Il trovatore, Ernani, Un ballo in maschera o la Aida de Verdi. miniaturadeimagen|Royal Opera House de Londres, donde Carolina Casanova cantó durante las temporadas de 1878 y 1879