miniatura|Caracteres tipográficos metálicos. La tipografía (del griego τύπος [típos], ‘golpe’ o ‘huella’, y γράφω [gráfο], ‘escribir’) es el arte y la técnica en el manejo y en la selección de tipos para crear trabajos de impresión.
El tipógrafo Stanley Morison la definió como:
Al método de impresión que hace uso de tipos también se le denomina «tipografía» o «impresión tipográfica» (letterpress) en contraposición a otros métodos existentes, tales como impresión ófset, impresión digital, etc.
Definiciones de tipografía Se denomina tipografía a la tarea u oficio y a la industria que se encarga de la elección y el uso de tipos (letras diseñadas con unidad de estilo) para desarrollar una labor de impresión, la cual hace referencia a los elementos letras, números y símbolos pertenecientes a un contenido impreso, ya sea en soporte físico o digital.
Es importante tener presente qué se quiere comunicar, porque ello definirá qué tipo es el más representativo para la intención buscada.
Microtipografía o tipografía del detalle El término Mikrotypografie (‘microtipografía’) se aplicó por primera vez en un discurso dado en la Sociedad Tipográfica de Múnich. Se ha generalizado desde entonces en la literatura especializada. No obstante, se puede sustituir asimismo por una palabra inglesa, Detailtypografie («tipografía del detalle»). Comprende los siguientes rubros: la letra, el espacio entre letras, la palabra, el espacio entre las palabras, el interlineado y la columna. Tiene tres importantes funciones: el peso visual, el interletrado y el interlineado.
Macrotipografía La macrotipografía se centra en el tipo de letra, el estilo de la letra y en el cuerpo de la letra.
Tipografía de edición Reúne las cuestiones tipográficas relacionadas con las familias, el tamaño de las letras, los espacios entre las letras y las palabras; intertipo e interlínea y la medida de línea y columna o caja, es decir aquellas unidades que conceden un carácter normativo.
Tipografía creativa Esta contempla la comunicación como una metáfora visual, donde el texto no solo tiene una funcionalidad lingüística, y donde a veces, se representa de forma gráfica, como si se tratara de una imagen.
Historia Para antes de la invención de la imprenta, véanse: Manuscrito y Caligrafía.
Gótico y Renacimiento miniatura|Monje copista en un scriptorium. miniatura|Les Très Riches Heures du duc de Berry: estilo de letra texture. miniatura|Biblia de 42 líneas de J. Gutenberg (letra texture). miniatura|Arco de Tito: Inscripción romana que muestra las capitales que sirvieron de inspiración a los primeros tipógrafos venecianos. La imprenta en Europa se desarrolló en el auge del Renacimiento; sin embargo, los primeros impresos de Johannes Gutenberg, como la Biblia de 42 líneas, utilizaron un estilo de letra del período gótico que se denominó textura.
Los primeros tipos móviles, inventados por Johann Gutenberg, y el tipo de letra redonda o romana que le siguió en Italia, imitaban el estilo manuscrito de esos países en boga en aquellos momentos.
Aunque se sabe ahora que los chinos ya habían experimentado con tipos móviles de cerámica en el , Gutenberg es reconocido como el padre del tipo móvil. Vivió en Maguncia (Alemania) y era orfebre de oficio, pero adquirió los conocimientos técnicos sobre el arte de la impresión. Ya se habían hecho impresiones a partir de bloques de madera tallados a mano muchos años antes.
En 1440 comenzó una serie de experimentos que, diez años después, dieron como resultado la invención de la imprenta a partir de tipos móviles. Utilizó sus conocimientos sobre la tecnología y los materiales existentes —la prensa de tornillo, las tintas a base de aceite y el papel—, pero fue la manufactura de los tipos a la que le dedicó gran parte de sus esfuerzos.
Como orfebre conocía muy bien el modelado, la mezcla y la fundición de metales, lo que le permitió desarrollar un método para fabricar los tipos. Se trataba de grabar cada carácter en relieve de forma inversa sobre un troquel de acero que se incrustaba con un mazo en la terraja (una barra de cobre). La terraja se colocaba en la matriz, un molde maestro para fundir cada letra, según un proceso llamado justificación. Después, la matriz se colocaba en un molde manual ajustable sobre el que se vertía una aleación de plomo y antimonio y, de ese modo, modelaba cada uno de los tipos.
Los frutos visibles de sus trabajos son la Biblia de 42 líneas, en 1445, el libro más antiguo impreso en el mundo occidental, aunque imprimió Indulgencia de Maguncia el año anterior, para el cual utilizó un estilo cursivo de la letra gótica llamada bastarda.
Los primeros tipos de letra redonda que aparecieron en Italia entre los años 1460 y 1470 estaban basados en la escritura manual humanista. Un renovado interés por la minúscula carolingia había provocado un refinamiento en su diseño. El resultado fue el proyecto final para el primer tipo romano.
Después de 1460, el liderazgo en el desarrollo de los tipos móviles pasó de Alemania a Italia, centro artístico del Renacimiento. En 1465, en Subiaco, cerca de Roma, Conrad Sweynheym y Arnold Pennartz, dos alemanes que se habían desplazado a Italia, influidos por el trabajo de Gutenberg, crearon un tipo híbrido, mezcla de características góticas y romanas. En 1467 se trasladaron a Roma y en 1470 habían creado un nuevo conjunto de letras basados en la escritura humanista.
Mientras tanto, en Venecia, en 1469, los hermanos da Spira, crearon otra tipo romano superior al anterior. Pese a ello, en 1470 Nicholas Jenson creó un tipo de letra que superaba a todas las diseñadas en la época en Italia y que siguió perfeccionando. Creó uno nuevo seis años después, conocido como romana de letra blanca, utilizado para la impresión de Nonius Peripatética. Desde entonces, las proporciones de Jenson han servido de inspiración para los diseños de tipos.
A pesar de que el estilo predominante en Italia era el romano, no era el único. Incluso Jenson continuó produciendo libros en letra gótica, al igual que muchos otros. En 1483, como cosa inusual, el alemán Erhard Ratdolt imprimió Eusebius usando la letra gótica y la romana de forma conjunta.
Durante la Edad Media, la cultura del libro giraba en torno a los monasterios cristianos, de los cuales podría decirse que hacían de casas editoriales en el sentido moderno del término. Los libros no eran impresos, sino escritos por monjes especializados en esta tarea que eran llamados copistas. Desarrollaban su trabajo en un lugar que había en la mayoría de los monasterios llamado scriptorium, que contaba con una biblioteca y un salón con una especie de escritorios similares a los atriles de las iglesias de la actualidad. En este lugar, los monjes transcribían los libros de la biblioteca, ya fuera por encargo de un señor feudal o de otro monasterio.
Durante el periodo gótico, Europa retornó paulatinamente a un sistema económico dependiente de las ciudades, y no del campo como fue tradicionalmente durante casi toda la Edad Media. Esto que determinó el nacimiento de los gremios, que dieron paso a una mayor producción de libros. Los libros, generalmente religiosos, eran encargados por patrones que se les otorgaba a un gremio de artistas de libros, los cuales tenían especialistas capacitados en letreros, mayúsculas decorativas, decoración de letras, corrección de galeras y encuadernación. Al ser este un proceso totalmente artesanal, un libro de 200 páginas podía llegar a demorarse de 5 a 6 meses, y se requerían aproximadamente 25 pieles de carnero para hacer la vitela donde se escribía y se ilustraba con témpera de huevo, guache y una primitiva forma de óleo.
Las ciudades que más se fortalecieron durante el periodo gótico fueron las de Europa del norte, como París, Londres y un gran número de ciudades alemanas, que fueron las primeras que adoptaron el sistema gremial. Además, la ciudad determinó el nacimiento de las universidades, lo cual hizo aumentar la demanda de manuscritos y planteó la necesidad de encontrar un nuevo modo de producción de libros, masivo y más económico.
Técnicas El papel llegó a Occidente siguiendo las rutas de las caravanas que venían del Lejano Oriente, en Asia, hacia el mar Mediterráneo, hasta que alcanzó el mundo árabe, y estos, a su vez llevaron el invento a Europa durante las invasiones árabes que llegaron hasta España.
En poco tiempo, aproximadamente hacia mediados del , las primeras fábricas de papel se extendieron desde España a Francia, Italia, Gran Bretaña y Alemania. El mismo camino que tomó el papel también lo hizo la xilografía, otro invento chino. Las primeras manifestaciones de este sistema de impresión se pueden ver en juegos de naipes y en imágenes religiosas. Por ser estos los primeros diseños que se introdujeron en una cultura iletrada, representaron la primera manifestación de la democratización del arte de la imprenta en Europa. Estas imágenes iban cargadas de signos y símbolos que obligaban a una deducción lógica. La xilografía permitió que los libros estuvieran al alcance del común de la gente, la cual, en su mayoría era analfabeta. Por eso, el libro de bloque tenía muy poco texto y muchas ilustraciones, que eran entendidas por cualquier persona, a diferencia del texto, que necesitaba de la alfabetización de la población.
Este sistema, sin embargo, seguía siendo bastante caro, pues llevaba mucho tiempo grabar en la madera cada letra y cada ilustración, lo cual determinó que fueran libros de muy poca extensión, aproximadamente de 30 a 50 folios.
Los primeros libros de bloque se imprimieron con un sello de mano y tinta color sepia o gris, que luego fue reemplazada por la tinta negra. Después de imprimir el texto y las ilustraciones, estas se coloreaban a mano con la misma técnica que se aplicaba en los manuscritos góticos.
Algunos grabadores que hacían libros de bloque, al tratar de simplificar su trabajo, trataron de grabar cada letra independientemente para utilizarla varias veces en diferentes libros, pero al ser la madera un material muy maleable, las letras se deformaban al cabo de pocas impresiones. A mediados del , surgió un nuevo invento que recibió diferentes denominaciones, entre las que figuran «sistema de impresión por tipos móviles», «tipografía» e «imprenta».
El primero en realizar un proceso de impresión por tipos móviles de metal en Occidente fue el alemán Johannes Gutenberg, que produjo sus primeros impresos entre los años de 1448 y 1450. Cabe destacar que, aunque el desarrollo de este proceso de impresión es principalmente europeo, se produjo gracias a ciertos cambios ocurridos en la Europa medieval: Las invasiones árabes a la península hispánica produjeron el encuentro de dos culturas, cosa que estimuló la producción de ideas en la sociedad medieval europea. Gracias a este encuentro, Europa tuvo los primeros contactos con nuevos modos de pensar que iban ligados a nuevas ciencias como el álgebra, el sistema matemático árabe y nuevos modelos científicos. El progresivo intercambio comercial de Europa con el lejano oriente, trajo consigo nuevos materiales e inventos como la brújula, el papel y la tinta, estos dos últimos de suma importancia para el desarrollo de los sistemas de impresión modernos, pues para la época, en Europa, la producción editorial se sustentaba en materias primas como la vitela (piel) y tintes de origen mineral inadecuadas para imprimir sobre papel. Al establecerse nuevas rutas comerciales, es casi seguro que hubiesen llegado nuevas técnicas a Europa, como los sistemas de reproducción orientales entre los que se cuentan el grabado y la impresión en serie con bloques de madera, muy similar al sistema de impresión por tipos móviles, pero que no se desarrolló de manera masiva en el lejano oriente debido al sistema de escritura de carácter pictográfico de estas culturas.