La Masacre de San Miguel fue una incursión paramilitar ocurrida entre el 27 y el 29 de enero de 2005 en el municipio de San Miguel, departamento del Putumayo, Colombia. El ataque fue perpetrado por el Bloque Sur Putumayo de las Autodefensas Unidas de Colombia y resultó en el asesinato de al menos 29 personas, además de provocar desplazamientos forzados masivos hacia el centro de la localidad y el vecino país de Ecuador. Contexto Durante la década de 2000, el departamento de Putumayo fue un escenario estratégico de confrontación armada debido a su importancia para el cultivo de hoja de coca y las rutas de narcotráfico hacia la frontera con Ecuador. El municipio de San Miguel, y específicamente su inspección de policía La Dorada, se encontraba bajo la presión constante del Frente 48 de las FARC-EP y la incursión del Bloque Sur Putumayo, una facción del Bloque Central Bolívar de las AUC. Los hechos El 27 de enero de 2005, aproximadamente 100 hombres armados y uniformados pertenecientes a las AUC ingresaron a las veredas de San Carlos, La Balastrera, El Sábalo y Puerto Colón. Según relatos de sobrevivientes consignados en el Centro Nacional de Memoria Histórica: Señalamientos: Los atacantes portaban listas negras con nombres de habitantes acusados de ser "auxiliadores" de la guerrilla. Violencia extrema: Los asesinatos se llevaron a cabo con armas de fuego y armas blancas . Varios cuerpos fueron arrojados a los ríos aledaños para dificultar su conteo y recuperación. Destrucción de bienes: Los paramilitares incineraron viviendas y establecimientos comerciales en la inspección de La Dorada, generando terror entre la población civil. Responsables La masacre fue ejecutada por el Bloque Sur Putumayo, bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha, alias "Botalón" , y ejecutada en el terreno por comandantes locales como Rafael Antonio Londoño, alias "Rafa Putumayo". Este último fue extraditado posteriormente a los Estados Unidos y procesado en Colombia bajo la Ley de Justicia y Paz. Consecuencias y Memoria Desplazamiento: Se estima que más de 500 familias abandonaron sus tierras en las semanas posteriores a la masacre. Impacto étnico: Las comunidades indígenas Nasa y Kichwa de la región sufrieron una fragmentación social profunda debido a la pérdida de sus líderes. Reparación: En años recientes, el Estado colombiano, a través de la Unidad para las Víctimas, ha iniciado procesos de reparación colectiva en San Miguel. El municipio ha sido incluido en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial para la reconstrucción del tejido social. Referencias
Categoría:Masacres en Putumayo Categoría:Putumayo en el conflicto armado colombiano Categoría:Masacres cometidas por las AUC Categoría:Asesinatos en Colombia en 2005