miniatura|200px|Hendidor de piedra tallada paleolítico miniatura|200px|Punta de flecha de sílex neolítica La Edad de Piedra o también Etapa LíticaC. J. Thomsen expone en 1836 el sistema de las Tres Edades para clasificar los materiales prehistóricosEdad de Piedra, Edad del Bronce y Edad del Hierro.Lorenzo, J. L. (1967). La etapa lítica en México (Vol. 20). Instituto Nacional de Antropología e Historia. es el período de la prehistoria que abarca desde que los seres humanos empezaron a elaborar herramientas de piedra hasta el descubrimiento y uso de metales. La madera, los huesos y otros materiales también fueron utilizados (cuernas, cestos, cuerdas, cuero, u otros), pero la piedra fue utilizada para fabricar herramientas y armas, de corte o percusión. Sin embargo, esta es una circunstancia necesaria, pero no suficiente, para la definición de este período, ya que en él tuvieron lugar fenómenos fundamentales para lo que sería nuestro futuro: la evolución humana, las grandes adquisiciones tecnológicas (fuego, herramientas, vestimenta), la evolución social, los cambios climáticos, la diáspora del ser humano por todo el mundo habitable (ecúmene), desde su cuna africana, y la revolución económica desde un sistema recolector-cazador, hasta un sistema parcialmente productor (entre otras cosas).
El rango de tiempo que abarca este período es ambiguo, discutido y variable según la región en particular. Aunque es posible hablar de este período en concreto, para el conjunto de la humanidad, no hay que olvidar que algunos grupos humanos nunca desarrollaron la tecnología de la fundición de metales, y por tanto quedaron sumidos en una edad de piedra hasta que se encontraron con culturas tecnológicamente más desarrolladas. Sin embargo, en general, se considera que este período comenzó en África hace 2,8 millones de años, con la aparición de la primera herramienta humana (o prehumana). A este período le siguió el Calcolítico o Edad del Cobre y, sobre todo, la Edad de Bronce, durante la cual, las herramientas de esta aleación llegaron a ser comunes; esta transición ocurrió entre 6000 a. C. y 2500 a. C.
Tradicionalmente, se divide esta Edad en Paleolítico, con un sistema económico de caza-recolección, y Neolítico, en el que se produce la revolución hacia el sistema económico productivo agropecuario (agricultura y ganadería)
África
A diferencia de Eurasia e, incluso, América, los cambios climáticos ocurridos durante la prehistoria en el continente africano no son glaciaciones sino periodos de mayor humedad (pluviales) alternados con otros de más aridez (interpluviales), si bien su determinación y cronología es bastante difícil de delimitar (para algunos los episodios pluviales corresponden con las glaciaciones, para otros, con los interglaciares): Kagueriense: sería el pluvial conocido de mayor antigüedad, identificado en el valle del río Kaguera (Uganda) y coetáneo con la glaciación Günz centroeuropea. Kamasiense: es el segundo episodio pluvial, coetáneo con la glaciación Mindel europea. Su duración y sus fases son tema de fuerte controversia. Kanjeriense: el tercer pluvial recibe el nombre de la pequeña localidad keniana de Kanjera a orillas del lago Victoria, donde además se han localizado algunos asentamientos olduvayenses. Aunque el Kanjeriense sería contemporáneo del Riss centroeuropeo, hay quien lo considera un estadio subsidiario del Kamasiense. Gambliense: Existe una lógica duda sobre si considerarlo el tercero o el cuarto pluvial africano (dependiendo de la categoría que se le dé al Kanjeriense). En cualquier caso, suele asociarse a la última glaciación, el Würm centroeuropeo. Fue identificado por primera vez en los sedimentos de la cueva de Gamble (Gamble's Cave), en la localidad de Elmenteita (Kenia), donde Louis Leakey lo asoció con el Stillbayense. Makaliense: este episodio no es un pluvial, sino una fase húmeda atestiguada en los sedimentos del río Makalia (Kenia). Sucede a un periodo árido conocido como Postgambliense y ambos parecen ser contemporáneos del postglaciar europeo. Aparentemente, el Makaliense se asocia estrechamente al desarrollo de la cultura Wilton en el sur del continente.
Norte de África
150px|rightEl África Mediterránea tiene durante la Edad de Piedra, una periodización esencialmente paralela a la europea, al menos hasta el Neolítico, pero después, la influencia de la civilización egipcia y la llegada de colonizadores fenicios acelera el ritmo evolutivo respecto a Europa. (páginas 110-121).
El Paleolítico
Las culturas más antiguas pueden inscribirse en el Olduvayense, localizado en yacimientos como Sidi Abderramán en Casablanca (Marruecos), estudiado por el profesor Pierre Biberson y datado en cerca del millón de años, el cual ha podido establecer una transición gradual desde una cultura en la que predominan los cantos tallados, hasta otra en la que el bifaz es el fósil director. Las industrias de Sidi Abderramán podrían vincularse al tipo humano hallado por Camille Arambourg en Ternifine (Argelia), el llamado Atlanthropus mauritanicus (en realidad una variedad de Homo heidelbergensis).
El Achelense es muy antiguo y muy abundante en esta zona, destacan, entre otros, yacimientos como Sidi Zin (Túnez), Ain Fritissa (Marruecos), Arka, Erg Tihodaine, Tachengit y Tabelbalá (todos en Argelia); Abbassieh, Kharga y Gurnah (en Egipto). Solo en Argelia ha sido posible establecer una secuencia completa del Achelense norteafricano (entre 800 000 y 100 000 años de antigüedad), especialmente rico en hendidores, además de bifaces.
Línea del tiempo del Paleolítico Inferior y Medio en el Norte de África
El Paleolítico medio norteafricano nace por la llegada de los neandertales, probablemente, procedentes de Europa portando su cultura Musteriense. Actualmente se ha reavivado la controversia sobre la ruta que siguieron los neandertales entre África y Europa, ya que, aunque se había llegado al consenso de que fue a través del Próximo Oriente, recientes descubrimientos parecen demostrar que cuando menos hubo comunicación a través del estrecho de Gibraltar, probablemente en ambos sentidos. Sin embargo, el Paleolítico medio norteafricano, tan similar al europeo hasta hace poco más de 50 000 años, inicia un periodo ocupado por una industria sin paralelo, llamada cultura Ateriense, que recibe el nombre del yacimiento de Bir el-Ater (Argelia). El Ateriense es muy similar al musteriense y, de hecho, algunos sostienen que deriva de este, pero se distingue de él porque la mayor parte de los útiles son pedunculados (raspadores, puntas, raederas, etc.) y piezas foliáceas con retoque cubriente. Se asocia al tipo humano de Jebel Irhoud (Marruecos). El Ateriense es muy abundante durante unos 20 000 años (Bir el-Ater, Taforalt, Temara, Dar-es-Soltan...), pero hace 30 000 años comienza su declive, aunque perdura marginalmente hasta el Holoceno, hace 12 000 años. El Ateriense se asocia a condiciones climáticas secas, por lo que su máxima expansión coincide con periodos de aridez. De hecho, se sospecha que sus raíces se hunden hasta el año 70 000 a. C. En cambio, su ocaso es producto de un clima más benigno en el Sáhara, lo que provocó la llegada de pueblos más avanzados, humanos modernos con culturas laminares, fundamentalmente el Iberomaurisiense y otras que se citan a continuación. De todos modos, durante varias decenas de miles de años las industrias aterienses conviven con las industrias laminares, ocupando nichos ecológicos diferentes.
El Paleolítico superior tampoco es igual al europeo, pues el conjunto de culturas que se dan en el norte de África es diferente. La más conocida es el Iberomaurisiense u Oraniense, una facies cultural propia del Magreb que nace poco antes del 30 000 a. C. y mantiene una extensa longevidad, pues aún se encuentra presente al comenzar el Mesolítico, desapareciendo hace unos 8000 años. Su origen y características son aún tema de debate, de hecho ha sido objeto de todo tipo de especulaciones sobre su raíz ateriense, para unos, traído por inmigrantes de la península ibérica, según los que le dieron su nombre, y de procedencia oriental (llegada de primitivos modernos) según la mayoría. Es una cultura leptolítica, es decir, laminar: en la que las hojas líticas ya son esenciales como soportes para todo tipo de utensilios, obtenidos por medio de retoque abrupto, y que con el tiempo tiende a la microlitización, documentándose, incluso la técnica del microburil, se asocia a restos humanos de aspecto cromañoide europeo, como los de Mecha el-Arbi y Afalou Bou Rummel;En muchos de los restos se ha comprobado que los incisivos eran extirpados voluntariamente (como ocurre con algunas tribus primitivas actuales; es lo que se denomina avulsión de incisivos). pero también tiene muchas similitudes con industrias de zonas ubicadas más al este, sin que haya podido averigüarse cuál de ellas es la más antigua. Se trata de culturas como el Dabbaniense (Libia), Mochambiense, Qadense y otras culturas del valle del Nilo; con una antigüedad mínima de 40 000 años, con numerosos raspadores, raederas, buriles y hojas de borde abatido. El microlitismo aparece muy pronto, en torno a 14 000 años de antigüedad; estas culturas variadas y, a la vez, semejantes, enlazan con el Capsiense epipaleolítico.
Línea del tiempo del Paleolítico al Neolítico en el Magreb
El Epipaleolítico
La cultura más importante de esta fase es, sin duda, la Capsiense, una cultura bastante tardía, incluso para el Mesolítico, y, de hecho esta cultura sobrevive al Neolítico bajo la denominación de Neolítico de tradición capsiense. De todos modos el Capsiense fue definido por J. de Morgan en el yacimiento de El-Mekta, cerca de Gafsa (قفصة, Túnez), pero su influencia supera la región magrebí, alcanzado la Cirenaica, e incluso las riberas del valle del Nilo. Los yacimientos capsienses suelen tener gran cantidad de conchas de origen bromatológico («concheros») y una industria lítica laminar y microlítica (con trapecios y triángulos) a la que se suman huevos de avestruz, usados como recipientes, muchas veces decorados. El Capsiense se podría asociar a los restos humanos de Ain Dakkara, en Libia, con las impresionantes manifestaciones rupestres del Tassili y otras zonas rocosas saharianas.
thumb|center|500px|<center></small>Principales yacimientos del Iberomaurisiense y del Capsiense en el Magreb
Neolítico norteafricano
Zona occidental El neolítico más antiguo registrado en el litoral norteño de África pertenece al horizonte Cardial, de principios del séptimo milenio (el hábitat principal eran las cuevas en las que, junto a restos de cerámica impresa y pruebas de pervivencia de la caza, se encuentran otras que demuestran que ya se practicaba la agricultura, la ganadería y el marisqueo). En el occidente la cultura de origen local también se sumó a las innovaciones, naciendo el llamado Neolítico de tradición capsiense, que predomina en el área magrebí, desde antes de 5000 a. C. hasta después de 2000 a. C. Este neolítico se caracteriza por un florecimiento en las técnicas de talla de sílex (al principio predominan los microlitos geométricos, pero son sustituidos por puntas de flecha foliáceas). La ganadería y la caza son las actividades principales, siendo la agricultura algo secundario; La cerámica es grosera y sin decoración y compite con las vasijas hechas con huevos de avestruz, algunas ricamente decoradas.
Zona central Aparece, en un proceso similar al anterior y cronología coetánea, el Neolítico Sáharo-Sudanés: este, aunque se parece al Capsiense (ambos son pueblos seminómadas de pastores y cazadores), y es posible que tenga mucha relación con él, destaca por su mayor nivel de desarrollo, una cerámica cuidada, profusamente decorada con incisiones e impresiones, inhumaciones en posición contraída, con ocre y un ajuar con ornamentos de cornalina, amazonita, calcedonia o marfil. Se le atribuye un arte rupestre en abrigos y covachas repartidas por el desierto. Zona del Nilo