El fue un buque de guerra de la Armada Imperial Japonesa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer crucero de batalla de la clase Kongō y uno de los barcos más fuertemente armados en la época de su construcción. Nombrado en honor del monte Kongō en la prefectura de Osaka, el barco fue puesto en grada el 17 de enero de 1911 y su construcción se realizó en el Reino Unido, siendo el último buque capital construido fuera de Japón. Fue entregado formalmente el 16 de agosto de 1913 y su participación en la Primera Guerra Mundial se limitó a patrullar las costas de China y entregar apoyo al ejército nipón.

El Kongō se sometió a dos reconstrucciones importantes. La primera comenzó en 1929, cuando fue convertido en un acorazado tras fortalecer su blindaje y mejorar su velocidad y potencia. En 1935, la superestructura fue completamente remodelada y su velocidad se incrementó. Al ser lo suficientemente rápido como para acompañar a la creciente flota japonesa, fue reclasificado como acorazado rápido. Durante la segunda guerra sino-japonesa, el Kongō operó en la costa china y entregó apoyo a las tropas, antes de ser desplegado en la 3.ª División de Acorazados en 1941.

En el teatro del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, el Kongō participó en un gran número de acciones navales. En 1942 cubrió los desembarcos anfibios del ejército japonés en el sudeste de Asia, antes de enfrentarse a las fuerzas estadounidenses en la batalla de Midway y la campaña de Guadalcanal. Salió numerosas veces a responder los bombardeos que los portaviones norteamericanos realizaban en las bases japonesas dispersas por el Pacífico. En 1944 participó en la batalla del Mar de Filipinas y en la batalla del Golfo de Leyte, en la que hundió algunos buques aliados. El Kongō fue torpedeado y hundido por un submarino estadounidense mientras pasaba por el estrecho de Formosa, el 21 de noviembre de 1944. Fue el único acorazado japonés hundido por un submarino durante la guerra y el último acorazado hundido por un submarino en la historia.

Diseño y construcción

El Kongō fue el primero de los cuatro cruceros de batalla de la clase Kongō, que junto con sus buques gemelos —el , el y el — eran casi tan grandes, costosos y bien armados como acorazados, pero con un menor blindaje que les permitía alcanzar velocidades más altas. Fueron ordenados el año 1910 por un proyecto de expansión naval y su diseño estuvo a cargo del ingeniero naval británico George Thurston. Su diseño obedecía a las capacidades estándares que tenían los cruceros de las potencias navales de la época, de hecho, se les comparó con el acorazado británico . Su armamento pesado, cañones navales de 360 mm y su blindaje —que ocupaba cerca del 23,3% de sus 30 000 toneladas largas de desplazamiento—, era muy superior al de cualquier otro buque capital japonés de la época.

La Vickers Shipbuilding Company puso la quilla del barco en grada el 17 de enero de 1911, en el astillero de Barrow-in-Furness, en el Reino Unido. Bajo el contrato de Japón con Vickers, el primer buque de la clase fue construido en el Reino Unido, mientras que los otros tres se construyeron en Japón. El Kongō fue botado el 18 de mayo de 1912 y trasladado a los astilleros de Portsmouth, donde comenzó a ser equipado a mediados de ese año. Todas las partes usadas en su construcción fueron hechas en el Reino Unido y fue completado el 16 de agosto de 1913.

Armamento La batería principal del Kongō consistió en ocho cañones navales de 360 mm montados en cuatro torretas dobles, dos a proa y dos a popa. La Oficina de Inteligencia Naval de Estados Unidos comparó las torretas como "similares a las torretas británicas de 380 mm", pero con mejoras en la duración del flash. Cada uno de sus cañones principales podía disparar obuses de de alto poder explosivo o perforantes a una distancia de 35 km, con una velocidad de disparo cercana a dos proyectiles por minuto. De acuerdo a la doctrina japonesa de desplegar los buques más poderosos antes que sus adversarios, el Kongō y sus buques gemelos fueron los primeros en ser equipados con cañones de 360 mm. Sus cañones principales llevaban munición para 90 disparos, con una vida útil de aproximadamente 250 a 280 disparos. En 1941 se añadieron distintos tintes al armamento perforante de los cuatro buques para distinguir los objetivos alcanzados, así, el tinte del Kongō era de color rojo.

La batería secundaria originalmente consistía en 16 cañones de 150 mm montados en casamatas individuales al centro del barco, ocho cañones de 74 mm y ocho tubos torpederos sumergidos de 530 mm. Sus cañones de 150 mm eran capaces de disparar cinco a seis veces por minuto, con una vida útil de aproximadamente 500 disparos. Estos cañones eran capaces de disparar tanto proyectiles antibuques como antiaéreos, aunque su posición hacía poco práctico este último tipo de disparo. Durante su segunda reconstrucción, los viejos cañones de 74 mm fueron retirados y remplazados por ocho cañones de 130 mm. Estos cañones podían disparar de ocho a catorce veces por minuto, con una vida útil de 800 a 1500 disparos. De los cañones del Kongō, los de 130 mm tenían la más amplia variedad de obuses: antiaéreos, antibuques y de iluminación. También fue armado con un gran número de ametralladoras antiaéreas de 25 mm. En octubre de 1944, el armamento secundario del buque se cambió por ocho cañones de 150 mm, ocho cañones de 130 mm y 122 cañones automáticos Tipo 96 25 mm.

Historia de servicio Crucero de batalla thumb|right|El Kongō como crucero de batalla, antes de ser reclasificado como acorazado rápido. El buque fue completado y asignado a la Armada Imperial Japonesa el 16 de agosto de 1913, y doce días después salió de Portsmouth en dirección a Japón. Luego de atracar en Singapur unos días, llegó al arsenal naval de Yokosuka, donde se le puso en Primera Reserva. En 1914, una vez desatada la Primera Guerra Mundial en occidente, Japón le envió una advertencia al káiser Guillermo II de Alemania para que retirase las tropas de su base en Tsingtao, China. Cuando el Imperio alemán no respondió, Japón le declaró la guerra y ocupó las antiguas posesiones alemanas en las islas Carolinas, Palau y las islas Marianas. El Kongō fue rápidamente desplegado al Pacífico central para patrullar las líneas de comunicación marítimas de los alemanes. Regresó a Yokosuka en septiembre, y un mes después fue asignado a la 1.ª División de Acorazados. En octubre, el Kongō y su gemelo, el Hiei, incursionaron las costas chinas para dar apoyo a las unidades niponas durante el asedio de Tsingtao. Luego de esto se dirigió al puerto de Sasebo para mejorar sus focos reflectores. El 3 de octubre de 1915, los dos buques participaron en el hundimiento del viejo Imperator Nikolai I, un pre-dreadnought ruso que había sido capturado en 1905 durante la guerra ruso-japonesa y que en esta ocasión había sido utilizado como blanco de tiro. Cuando la Marina Real Británica derrotó al Escuadrón Alemán de Asia Oriental en la batalla de las Malvinas se hicieron poco necesarias las operaciones de la Armada japonesa en el Pacífico y el Kongō pasó el resto de la guerra en Sasebo o patrullando las costas chinas. En diciembre de 1917, una vez terminadas las hostilidades de la guerra, el barco pasó a la Segunda Reserva. En abril de 1919 se le equipó con un nuevo sistema de control de inundaciones en el almacén del armamento.

Tras la Primera Guerra Mundial y la firma del Tratado Naval de Washington en 1922, el tamaño de la Armada Imperial Japonesa se limitó considerablemente, pues se estableció una proporción de 5:5:3 entre los buques capitales del Reino Unido, Estados Unidos y Japón, ya que a diferencia de los dos primeros este último era responsable de solo un océano. El tratado también prohibió a los signatarios construir nuevos buques capitales hasta 1931, sin que estos excedieran las 35 000 toneladas de desplazamiento. A los ya existentes se les permitió mejorarse con protecciones antitorpedos y cubiertas blindadas, siempre y cuando las nuevas adiciones no excedieran las 3000 toneladas de desplazamiento. Para cuando el tratado se había aplicado por completo en Japón, solo quedaban activas tres clases de buques de la Primera Guerra Mundial: los acorazados de clase Ise y Fusō y los cruceros de batalla de clase Kongō.

En abril de 1923, el Kongō transportó al emperador Hirohito durante su visita oficial a Taiwán, que en ese entonces era posesión japonesa. En noviembre del año siguiente atracó en Yokosuka, donde se le realizaron modificaciones en el armamento, se aumentó la elevación de los cañones principales y se mejoró la dirección de tiro. En 1927 se sometió a importantes modificaciones en la superestructura, que se reconstruyó en un mástil tipo pagoda para dar cabida al creciente número de sistemas de dirección en los cañones. En 1928 se le mejoró el mecanismo de dirección, antes de ser puesto en reserva para su siguiente reconstrucción.

Reconstrucción en acorazado thumb|left|El Kongō en 1931, después de su primera reconstrucción. Con la prohibición de construir un nuevo buque capital hasta 1931, Japón recurrió a mejorar sus acorazados y cruceros ya existentes. Desde septiembre de 1929 el Kongō se sometió a una amplia modernización y modificación en el dique seco del arsenal de Yokosuka. Durante los siguientes dos años se fortaleció el blindaje horizontal cercano al almacén de municiones y a las áreas de maquinarias se les protegió de mejor forma contra los torpedos. También se le añadieron protecciones a lo largo de la línea de flotación, tal como lo permitía el Tratado de Washington. Se hicieron reajustes para acomodar tres hidroflotadores Tipo 90 Modelo 0, pero no se instalaron catapultas. Para aumentar la velocidad y poder, se remplazaron las 36 calderas Yarrow por dieciséis calderas nuevas y turbinas Brown-Curtis de dirección directa. La chimenea delantera se retiró y su segunda chimenea se agrandó y alargó. Las modificaciones en el casco aumentaron el peso del blindaje de 6502 a 10 313 toneladas largas, lo que claramente violaba los términos del tratado. En marzo de 1931, el Kongō —ahora capaz de alcanzar una velocidad de 29 nudos (54 km/h)— se reclasificó como acorazado.

El 22 de abril de 1930, Japón firmó el Tratado Naval de Londres, que impuso nuevas restricciones a las fuerzas navales de los signatarios. Varios de los viejos acorazados se desecharon y no se construyeron nuevos buques capitales como reemplazos. Después de un pequeño trabajo de equipamiento, en marzo de 1931 la reconstrucción del Kongō se declaró finalizada. En diciembre de ese año, dos meses antes de la invasión japonesa de Manchuria, el buque se asignó a la 1.ª División de Acorazados y se designó buque insignia de la Flota Combinada. En enero de 1932 se adicionaron telémetros y focos reflectores en la superestructura, y en diciembre, el capitán Nobutake Kondō asumió el mando del buque. En 1933 se le instalaron catapultas entre las dos torretas traseras.

El 25 de febrero de 1933, después del informe realizado por la Comisión Lytton, la Sociedad de Naciones acordó que la invasión de Japón había violado la soberanía china sobre su territorio. Al negarse a aceptar este juicio, Japón se retiró del organismo ese mismo día, y al mismo tiempo, abandonó los tratados de Washington y Londres, por lo que se liberó de todas las restricciones sobre el tamaño y potencia de sus buques. En noviembre de 1934, el Kongō pasó a Segunda Reserva para recibir más modificaciones. Al año siguiente, el agregado naval de la Alemania nazi en Japón, el capitán Paul Wenneker, visitó el buque como parte de una demostración de artillería.

Acorazado rápido