La economía de Italia es la octava economía a nivel mundial de acuerdo con el criterio del PIB nominal primario de los términos europeos. A nivel regional, la italiana es la tercera mayor economía de la eurozona, detrás de Alemania y Francia. En términos relativos o de paridad de poder adquisitivo (PPA), se encuentra también entre las mayores del mundo. El sector secundario o industrial ha sido el motor del desarrollo italiano, y el actual eje de su economía. Como en la economía de muchos de los países europeos, el sector terciario o sector servicios también tiene un gran peso en la economía italiana. El país ha sido también miembro fundador de la Unión Europea, de la eurozona, de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del grupo G-7.

En el período de posguerra, Italia se transformó de una economía basada en la agricultura, la cual había sido severamente afectada por las consecuencias de las guerras mundiales, para pasar a convertirse en una de las naciones más industrializadas del mundo y un país líder en el comercio internacional y en las exportaciones mundiales. Según el Índice de Desarrollo Humano, el país goza de un muy alto nivel de vida estándar y tiene la octava calidad de vida más alta del mundo según la revista europea de economía The Economist. Italia es el tercer país del mundo con más reservas de oro y es el tercer mayor contribuyente neto al Presupuesto de la Unión Europea. El país también es bien conocido por su influyente e innovador sector económico empresarial, lo que le hace una nación muy industrializada (siendo que Italia es el segundo país más fabricante de Europa después de Alemania), además de poseer un competitivo sector agrícola (Italia es el mayor productor de vino del mundo), y por sus creativos diseños con una alta calidad de fabricación en el sector de los automóviles, navales, industriales, electrodomésticos y de moda. Italia también es el mercado más grande de bienes de lujo dentro de Europa (tercero a nivel mundial) y la riqueza privada existente dentro del país es una de las más grandes del mundo.

A pesar de estos importantes logros, la economía del país sufre en la actualidad problemas estructurales y no estructurales. Tras haber experimentado un fuerte crecimiento de su producto interno bruto (PIB) durante el periodo 1945-1990, las tasas de crecimiento económico promedio anual de Italia durante las dos últimas décadas se situaron por debajo de la media del crecimiento de la Unión Europea. El lento y posterior estancamiento en el crecimiento económico italiano, y los esfuerzos políticos para revivirlo con gastos masivos por parte del gobierno a partir de la década de 1980 para adelante, produjeron finalmente un severo aumento en la deuda pública. Además, en los últimos años, la economía de Italia (al igual que los otros países europeos) fue golpeada por la Gran recesión económica mundial originada en el año 2008. En los últimos 8 años (desde 2009), el PIB italiano ha disminuido un 27 %, pasando de tener un PIB de 2.402.062 (2 billones, 402 mil millones de dólares) en el año 2008, a solo producir 1.850.735 (1 billón, 850 mil millones de dólares) para el año 2016.

Cabe mencionar también que los niveles de vida italianos tienen una considerable división entre el Norte y el Sur del país: el PIB per cápita medio en las regiones del Norte de Italia es algo más alto que la media de la Unión Europea, mientras que algunas regiones y provincias del Sur de Italia están muy por debajo del promedio.

Históricamente se puede dividir el país en tres zonas económicas: el Norte es más industrializado y desarrollado, dominado por grandes empresas privadas y dónde se ubica el principal centro financiero del país, Milán; el Centro tiene una situación en la media europea; mientras el Sur es más agrícolo, menos desarrollado a nivel industrial y infraestructural, muy dependiente de los subsidios del gobierno, y con una de las más altas tasas de desempleo del país. Cabe destacar, sin embargo, que la economía sumergida es muy representada en el Sur, mientras que se vuelve menos intensa a medida que se avanza hacia el Norte. Esto lleva el Sur en condiciones económicas reales casi al nivel del Centro.

Historia

thumb|350px|left|Fábricas de acero italianas ubicadas en Terni en el año 1910.

Antes de la unificación de Italia en la mayor parte del Reino de las Dos Sicilias y de los Estados Pontificios estaban en vigor leyes y sistemas atrasados y patriarcales y la burguesía no existía, mientras, el Norte y en algunas otras partes del Centro, los pequeños reinos y repúblicas que se sucedieron a lo largo del tiempo habían establecido un sistema promotor del comercio burgués.

Después de la caída del Imperio romano de Occidente y del ascenso al poder de los lombardos, en el norte de Italia la tradición de una cierta autonomía de los municipios había creado una burguesía audaz y existía una organización económica favorable al capitalismo, al comercio y a la industria. Por el contrario, en el Sur, las administraciones patriarcales de las diferentes dinastías reinantes a partir la Edad Media no habían creado todo esto, dejando una situación que favoreció el surgimiento del fenómeno de las mafias.

Con la unidad política de Italia y llegada de la Casa de Saboya, algunas de las industrias del Sur, ya en plena crisis, fueron, poco a poco, desmanteladas (como las ferrieras de Mongiana, en Calabria) o cerradas (como las filandas del área de Caserta). Sin embargo, gradualmente, muchos industriales del Norte abrieron fábricas en el Sur, encontrando pero dificultades burocráticas debido a un mal funcionamiento de las instituciones y a los problemas relacionados con el crimen organizado. Así que desde el el proceso de industrialización de Italia ha sido irregular: el norte ha estado tradicionalmente más industrializado y ha tenido mayor renta per cápita, mientras el sur fue más rural (aunque hasta 1880 las tres principales ciudades fueron Nápoles, Roma y Palermo), más dependiente de la agricultura, más pobre y más conservador.V. Zamagni, Dalla Periferia al centro, Bolonia, 1990.

La industrialización fue en gran medida interconectada con el sector artesanal y se ubicó en las antiguas capitales políticas de la Italia preunitaria, mientras la industria de grandes factorías fue atraída por las cascadas del noroeste subalpino. A partir de la década de 1880, a medida que la modernización se aceleraba, las industrias italianas se concentraban en las regiones noroccidentales de Lombardia y Piamonte, con un gran auge de los sectores de la ingeniería mecánica y del textil especialmente en las ciudades de Turín y Milán, y con la región de Liguria, y sobre todo con la ciudad de Génova, que se convirtieron en un importante polo industrial para la construcción naval civil y militar.

La difusión del proceso de industrialización que caracterizó las partes noroccidentales del país a partir de la década de 1880, excluyó por completo a grandes áreas en el Nordeste, del Centro y del Sur de Italia. Se podría pensar que la emigración italiana fue consecuencia de todo esto, pero en realidad se debió principalmente a nuevas leyes en materia de migración y al gran número de transatlánticos que zarpaban diariamente de los puertos de varias grandes ciudades italianas. La emigración afectó a casi 26 millones de italianos. La mayoría de los italianos emigrarían durante el periodo comprendido entre 1880 y 1914, dirigiéndose principalmente hacia Estados Unidos, Argentina y Brasil, y dando vida a la que se considera una de las migraciones masivas más grandes de las épocas contemporáneas. Durante la Primera Guerra Mundial, el Ejército Real Italiano aumentó de tamaño, ingresando al servicio durante la guerra a un total de 5 millones de soldados. Esto tuvo un costo terrible en vidas humanas, ya que al final de la Gran Guerra Italia había perdido alrededor de 700.000 soldados y tenía un déficit presupuestario de miles de millones de liras.

Era Fascista (1922-1945)

thumb|300px|right|Discurso político de Benito Mussolini en la tribuna de la plaza de Milán en mayo de 1930. Italia salió de la Primera Guerra Mundial en una condición pobre y debilitada. El Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini llegó al poder en 1922, al final de un período de graves disturbios sociales. Sin embargo, una vez que Mussolini adquirió un dominio más firme del poder, el laissez-faire y el libre comercio fueron progresivamente abandonados a favor de la intervención del gobierno y el proteccionismo. El siguiente gráfico compara la evolución relativa a la población y al PIB nominal y per cápita de Italia, a partir del año 1922 hasta el año 1945:

AñoPIB (PPA) PIB per cápita (PPA) Población Total 1922 US$ 91.177 millones US$ 2.394 38.086.000 habitantes 1923 US$ 98.457 millones US$ 2.560 38.460.000 habitantes 1924 US$ 99.935 millones US$ 2.575 38.810.000 habitantes 1925 US$ 105.588 millones US$ 2.696 39.165.000 habitantes 1926 US$ 2.662 1927 US$ 101.971 millones US$ 2.559 39.848.000 habitantes 1928 US$ 107.055 millones US$ 2.664 40.186.000 habitantes 1929 US$ 110.925 millones US$ 2.741 40.469.000 habitantes 1930 US$ 106.831 millones US$ 2.619 40.791.000 habitantes 1931 US$ 106.488 millones US$ 2.589 41.131.000 habitantes 1932 US$ 109.667 millones US$ 2.647 41.431.000 habitantes 1933 US$ 109.351 millones US$ 2.619 41.753.000 habitantes 1934 US$ 109.989 millones US$ 2.613 42.093.000 habitantes 1935 US$ 116.891 millones US$ 2.755 42.429.000 habitantes 1936 US$ 113.629 millones US$ 2.658 42.750.000 habitantes 1937 US$ 125.973 millones US$ 2.925 43.068.000 habitantes 1938 US$ 130.691 millones US$ 3.010 43.419.000 habitantes 1939 US$ 140.192 millones US$ 3.196 43.865.000 habitantes 1940 US$ 138.831 millones US$ 3.131 44.341.000 habitantes 1941 US$ 137.512 millones US$ 3.074 44.734.000 habitantes 1942 US$ 130.826 millones US$ 2.907 45.004.000 habitantes 1943 US$ 111.632 millones US$ 2.471 45.177.000 habitantes 1944 US$ 90.761 millones US$ 2.004 45.290.000 habitantes 1945 US$ 82.113 millones US$ 1.807 45.442.000 habitantes

La Gran Depresión de 1929 (de consecuencias mundiales) llegó a afectar muy duramente a la economía de Italia. Tratando de manejar la crisis, el gobierno fascista nacionalizó las tenencias de grandes bancos que habían acumulado importantes valores industriales, estableciendo el Istituto per la Ricostruzione Industriale. Se formó una serie de entidades mixtas, cuyo propósito fue reunir a representantes del gobierno y de las principales empresas. Estos representantes discutieron la política económica y manipularon precios y salarios para satisfacer tanto los deseos del gobierno como los deseos de los negocios.

Este modelo económico basado en una asociación entre el gobierno y los negocios pronto se extendió a la esfera política, en lo que llegó a ser conocido como corporativismo. Al mismo tiempo, la política exterior agresiva de Benito Mussolini condujo a un gasto militar creciente de Italia. Después de la invasión a Etiopía, Italia intervino en España para apoyar a los nacionalistas de Franco en la guerra civil española. Para 1939, Italia tenía el mayor porcentaje de empresas estatales después de la Unión Soviética.

La participación de Italia en la Segunda Guerra Mundial como miembro de las Potencias del Eje requirió el establecimiento de una economía de guerra. La invasión a Italia por parte de los aliados el año 1943, finalmente hizo que la estructura política y la economía italiana se derrumbaran rápidamente. Los Aliados, por un lado, y los alemanes por el otro lado, asumieron paralelamente la administración de las diferentes áreas de Italia sujetándolas bajo su control. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el ingreso PIB per cápita italiano estaba en su punto más bajo desde principios del .

Milagro Económico de Italia de Posguerra

thumb|300px|left|El Fiat 500, lanzado en 1957, es considerado un símbolo del milagro económico de Italia de la posguerra.