thumb|300px|Naarden en Holanda conserva sus fortificaciones, construidas siguiendo el diseño de la traza italiana.

La traza italiana es un estilo de fortificación desarrollado en Italia a partir del en respuesta al creciente uso de artillería en los asedios a fortificaciones. Este tipo de construcciones se extendió y perfeccionó posteriormente por el resto de Europa, especialmente durante el y en las áreas afectadas por la guerra de los Treinta Años, alterando profundamente las tácticas y doctrinas militares.

Estas fortificaciones se caracterizan por estructuras macizas y poco elevadas de formas poligonales con salientes triangulares llamados bastiones o baluartes en las esquinas que no dejan ángulos muertos sin cubrir por la artillería.

La nomenclatura de estas construcciones fue variando según las épocas y los países, originalmente se las llamó fortificazione alla moderna en Italia, mientras que en Francia se las llamó de tracé à l'italienne, igualmente se han usado los términos de fortaleza de estrella, fortaleza abaluartada o fortaleza poligonal, aunque este último se aplica con más propiedad a un tipo de fuerte posterior, del .

Orígenes El vio la introducción del uso de artillería a gran escala en los campos de batalla. Los castillos medievales se construían en lugares elevados con altos muros desde los que se disparaban flechas a los asaltantes, los cuales solo podían aspirar a tomar la plaza asaltando los muros con gran coste, con laboriosas tareas de zapa o mediante asedios muy prolongados. Sin embargo estas murallas demostraron ser altamente vulnerables al uso de artillería.

miniaturadeimagen|Las tropas de Carlos VIII entrando con artillería en Nápoles en 1495. Se considera que el estímulo para la generalización de este tipo de fortaleza fue la invasión del Reino de Nápoles por Carlos VIII de Francia (1494-1498). El ejército francés estaba equipado con la mejor artillería de la época, cañones capaces de destruir fácilmente las fortificaciones de estilo medieval. Una de las primeras experiencias para contrarrestar los cañones tuvo lugar durante el asedio de Pisa en 1500 por parte de un ejército francés de Luis XII, aliado de los florentinos, que reclamaban la ciudad como parte de sus legítimos dominios. Las murallas medievales se derrumbaron por el fuego de artillería y los pisanos construyeron rápidamente un terraplén tras la muralla que resultó más fácil de defender que el muro original, de modo que los franceses acabaron retirándose.

Esto ya había sido anticipado por arquitectos como Leon Battista Alberti quien en su De re aedificatoria (1452) sugería el uso de murallas de formas irregulares "como dientes de sierra" para soportar mejor el fuego de artillería.

La ciudad ideal miniaturadeimagen|Plano de Sforzinda, por Filarete. Tiene forma de estrella con tres plazas: para la catedral, el palacio del príncipe y el mercado. El diseño de este tipo de fortaleza se vio influenciado por el concepto filosófico renacentista de ciudad ideal. A partir de la República de Platón surgió la idea de que una ciudad planificada construida con criterios científicos y morales podría favorecer la armonía y potenciar las virtudes morales de sus habitantes, en consonancia con el concepto filosófico de utopía. Esta idea fue retomada por el Humanismo del Renacimiento, que veía la necesidad de renovar las caóticas e insalubres ciudades medievales con principios inspirados en la filosofía antigua. Numerosos filósofos, artistas y arquitectos teorizaron con las características que tal ciudad debía poseer, arraigando la idea de una ciudad de traza geométrica, con avenidas y espacios pautados reflejando la sociedad humana. La naturaleza geométrica y planificada de estas fortalezas se adaptaba con facilidad a este concepto por lo que el diseño de centros urbanos que iban a ser defendidos por este tipo de construcciones se creó en ocasiones con criterios que trascendían la naturaleza militar del proyecto.

miniaturadeimagen|Plano de la ciudad de Palmanova en el año 1600, que aún conserva su estructura original. El más famoso ejemplo en este sentido es la ciudad de Sforzinda, un proyecto que el arquitecto y escultor Filarete creó en 1495 en honor de Francesco Sforza. En este se definía una ciudad amurallada con forma de estrella con estructura radial. Probablemente este concepto se vio influenciado por la Ciudad Terrenal de San Agustín, en la que los vicios y virtudes se repartían en los distintos segmentos de la ciudad. También pudo influir la descripción de la Atlántida de Platón, también con planta radial. Sforzinda nunca se construyó como tal pero influyó en otros proyectos como la ciudad de Palmanova en 1593.

Fortalezas de transición miniatura|Castillo de Ostia, aún con torres cilíndricas y matacanes pero con muros adaptados a la artillería En la segunda mitad del se procedió a modificar las defensas existentes y a construir fortalezas de traza completamente nueva. Esta fue una época de actividad constructiva frenética, sobre todo en la Italia central con continuas innovaciones. En una primera época se construyeron en numerosas ciudades las llamadas fortalezas de transición, aún con características propias de los castillos medievales. Algunas de estas eran fortalezas medievales reacondicionadas como en Acquaviva Picena donde el castillo se modificó con muros más gruesos en 1474 por el arquitecto florentino Baccio Pontelli. Un ejemplo de esta evolución fueron las obras que llevó a cabo Fray Giovanni Giocondo en Padua: en 1509, en previsión de la guerra entre Venecia, a la que Padua pertenecía y la Liga de Cambrai, Giocondo procedió a adaptar los muros con gran esfuerzo, suprimiendo las almenas, levantando terraplenes tras los muros, recortando las torres y ampliando los fosos. De este modo pudo resistir el terrible asedio de Maximiliano de Austria.

Estos castillos se construyeron con muros más bajos y gruesos que anteriormente para presentar un objetivo menor a la artillería enemiga. Las torres siguieron siendo cilíndricas pero de la misma altura que las murallas y sobresaliendo más para proteger los lienzos de las murallas, anticipando los bastiones de época posterior. Para contrarrestar la menor altura se ensancharon los fosos. Como material de construcción se fue prefiriendo el ladrillo que, pese a ser más blando que la piedra, resistía mejor los cañonazos al ser más estable e impedir que se desmoronaran los muros. Se siguió construyendo una torre del homenaje central más alta como en época medieval.

La principal preocupación en este período fue la defensa de los muros rectos, que eran la parte más vulnerable frente a la artillería, que podía fácilmente abrir una brecha que la infantería podía aprovechar para acceder a la plaza. Para ello se desarrolló el concepto de fuego de cobertura que protegía los muros desde las torres y bastiones.

Muchos de los mejores arquitectos de la época se interesaron por la ingeniería militar, que posteriormente se convertiría en una especialidad independiente, los más notables fueron Francesco Laurana, Francione, Baccio Pontelli y especialmente Francesco di Giorgio Martini, quien teorizó en profundidad creando numerosos conceptos experimentales que posteriormente inspiraron a otros. Igualmente fray Giovanni Giocondo, Durero, Michele Sanmicheli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Baldassarre Peruzzi contribuyeron en mayor o menor medida.

Uno de los primeros ejemplos de esta evolución no está en Italia, sino en la isla fortificada de Rodas. Esta pertenecía a la próspera Orden de San Juan de Jerusalén, que estaba bajo constante amenaza de la armada turca, ya que las costas de Anatolia se pueden ver desde la isla. El Gran Maestre Pierre d'Aubusson construyó un boulevard defensivo en la puerta de San Jorge en 1496 y posteriormente Fabrizzio del Carretto mandó llamar al ingeniero Vicentino Basilio que junto al maestro Zuenio, el principal ingeniero de la orden construyeron baluartes salientes en los muros de la isla hacia 1520.

miniaturadeimagen|Fortaleza de Sarzana. A este periodo pertenecen las siguientes ciudadelas y castillos: Castillo de Volterra (1472-1474) por Francione: cuadrada, con torres circulares y muros todavía muy altos. Fuerte de San Leo (c. 1475) de Francesco Martini: forma compleja, torres circulares y muros en talud. Castillo de Senigallia (c. 1480) de Baccio Pontelli: forma cuadrada. Castillo de Ostia (c. 1486) attribuída a Baccio Pontelli: triangular con muros de ladrillo; bastiones circulares menos uno poligonal, con troneras bajas. Castillo de Montepoggiolo (1482-1490) de Giuliano da Maiano: romboidal con bastiones circulares y muro en talud. Fortaleza de Sarzanello (1490-1502) de Francione: triangular con bastiones redondos, gran revellín en la entrada, talud muy alto, puestos de tiro cubiertos. Fortaleza de Poggio Imperiale en Poggibonsi (1489-1510) de los hermanos Sangallo: vasto perímetro irregular de ladrillo con fortaleza interior de bastiones poligonales y revellines. Fue la primera fortaleza diseñada sin matacanes ni estructuras para defender los muros desde arriba. Nunca llegó a utilizarse. Castillo de Civita Castellana (1499-1503) de Antonio da Sangallo: forma pentagonal, con bastiones poligonales redondeados y sin matacanes. Fuerte de Neptuno (1501-1504) de los hermanos Sangallo: Cuadrado, con bastiones poligonales en forma de flecha biselados. Muros muy gruesos y sin almenas. Troneras cubiertas en la gola (unión entre bastiones y muralla) para proteger los muros por primera vez. Castillo de Crotone o de Carlos V (1484-1486): pentagonal con torres redondas, matacanes y almenas. Totalmente reconstruido en el siglo posterior.

Consolidación del diseño en el siglo XVI En este esquema se pueden apreciar la nomenclatura de la mayor parte de elementos que llegaron a integrar este tipo de construcciones: 1-5. Muestra las líneas de defensa (5) y la geometría de los bastiones o baluartes (1) y de sus caras (4) respecto a la cortina (2) y el radio que traza el polígono exterior (3) 7, 19. Explanada o glacis 8, 29. Camino cubierto 9. Contraescarpa 10, 23. Foso 11. Cuneta 12, 35. Escarpa o alambor 13, 37. Camino de ronda 14. Cortina (Muro externo) 15. Derrame del parapeto 16. Banqueta y adarve 17. Terraplén 18. Plaza 20. Obra avanzada (nombre genérico de las estructuras externas) 21. Media luna 22. Hornabeque 24. Baluarte de orejones 25. Revellín 26. Baluarte de espaldas 27. Bonete 28. Plaza de armas 30. Contraguarda 31. Cortina 32. Tenaza doble (simple la que está en la cortina encima de esta) 33. Cola de golondrina 34. Corona 36. Ciudadela 38. Plaza 400px

Si bien Vasari dijo que el inventor del baluarte fue Sanmicheli, se considera que el verdadero padre de la traza italiana es Francesco di Giorgio Martini, quien pese a aplicar soluciones que acabarían revelándose como ineficaces, gracias a sus tratados, especialmente el Trattato di Architettura, Ingegneria e arte militare, inspiró a una nueva generación de ingenieros que difundieron las nuevas técnicas por el resto de Europa. Sin embargo, la evolución definitiva hacia el bastión poligonal se debe en gran medida a los hermanos Antonio da Sangallo y Giuliano da Sangallo quienes dejaron atrás el modelo de torre circular creando el bastión pentagonal, sin ángulos muertos que se generalizó a comienzos del . Los Sangallo desarrollaron el baluarte de orejones, con los ángulos laterales redondeados para darles más solidez y baterías ocultas en los recesos de la gola. Prefirieron construir en ladrillo, más barato y con menor tendencia a desmoronarse que la piedra, aunque incluían franjas de piedra en los muros como refuerzo.