La calle del General Ricardos es una vía de la ciudad de Madrid, prolongación natural de la calle Toledo tras su cruce por el puente homónimo. Atraviesa, de norte a sur, Carabanchel, entre la glorieta del Marqués de Vadillo y la calle Eugenia de Montijo, por lo que funciona como eje vertebrador del distrito.
En su origen era el camino natural que unía la ciudad de Madrid con los antiguos municipios de Carabanchel Bajo y con Carabanchel Alto tras cruzar el río Manzanares por el puente de Toledo, donde el camino se bifurcaba en dos: el que iba a Toledo (aproximadamente por la actual calle de Antonio Leyva) y el que iba a los Carabancheles.
El auge de Carabanchel desde la segunda mitad del y durante el con la proliferación de fincas reales y de la nobleza hizo que la calle General Ricardos se concibiera como el gran eje en torno al cual estaban estas fincas. Así fue el caso de la Finca Vista Alegre, la Quinta de Santa Rita y la Finca de Puerta Bonita, entre otras.
Tras la Guerra Civil se emprendió un Plan Especial sobre la calle, con intervenciones puntuales y dispersas de reconstrucción y regeneración sobre los vestigios de la guerra aprobadas por la Comisaría General para la Ordenación Urbana de Madrid (COUM) con el objetivo de crear en la calle General Ricardos la gran avenida del sur de Madrid.
Esa configuración es la que ha llegado hasta nuestros días y, aunque haya tenido diversas remodelaciones, no ha variado a grandes rasgos con la que se definió en ese Plan Especial.
Ubicación
La calle arranca en el puente de Toledo, partiendo de la glorieta del Marqués de Vadillo, que delimita los distritos de Carabanchel y Arganzuela. Continúa hacia el sur, haciendo de frontera de los barrios de San Isidro, Opañel, Vista Alegre y Puerta Bonita. Finalmente se encuentra con la calle Eugenia de Montijo, sin que aparentemente dé la sensación de haber cambiado de calle, pues realmente se trata de una prolongación.
La calle atravesaba los antiguos barrios de las Pavas, del Tercio y Terol.
Debe su nombre actual al general Antonio Ricardos (1727-1794). Anteriormente la calle fue conocida como carretera de Carabanchel,http://www.bibliotecavirtualmadrid.org/bvmadrid_publicacion/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1026729Camino Real de Aranjuezhttp://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/ProyectosSingularesUrbanismo/ProyectoMadridRio/Ficheros/AprobacionDefinitva/A03MemHistorica3.4.pdfhttp://www.bibliotecavirtualmadrid.org/bvmadrid_publicacion/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1026682 y Generalísimo.http://historias-matritenses.blogspot.com.es/2010/11/algo-de-toponimia-iii.html
El tranvía de la calle General Ricardos (1879)
En 1876 el banquero Enrique O'Shea consiguió la concesión para realizar el trazado de una vía de tranvía que uniera Madrid con Leganés, pasando por los Carabancheles, línea que posteriormente fue traspasada a la Compañía General Española de Tranvías.
El banquero hizo una sencilla reflexión: "Hoy transitan entre Madrid, los Carabancheles y Leganés 1.100 personas diarios, 40 jinetes, 70 coches-ómnibus con 1.000 viajeros, 10 coches de alquiler con 25 plazas y 12 coches particulares con 40; es, pues, un tránsito de 2.205 viajeros a los que hay que sumar los 50.000 transeúntes que diariamente circulan entre la Plaza Mayor y el Puente de Toledo. A ello hay que añadir los carros de mercancías. De las carreteras que llegan a Madrid, la más concurrida, sin duda, es la de los Carabancheles. El tranvía será rentable".
Tenía la cabecera en la plaza Mayor y desde allí, a lo largo de un trazado de 11 kilómetros, bajaba por la calle Toledo, atravesaba el río Manzanares por el Puente de Toledo y continuaba su recorrido por la carretera de Fuenlabrada, que posteriormente se llamaría calle General Ricardos. Su recorrido era muy similar al recorrido de la actual línea de autobús 35 (Carabanchel Alto-Plaza Mayor) o la línea 5 de metro en el tramo entre Carabanchel y Opera.
Madrid y Carabanchel limitan su término municipal en el río Manzanares. Sin embargo, en aquellos años, el centro urbano de Madrid no empieza hasta la altura de la puerta de Toledo. Desde la puerta de Toledo al puente de Toledo, eran tierra de campo en las que sólo existía un camino que unían la puerta de Toledo y su puente, lo que posteriormente se llamaría la calle Toledo. Lo mismo en Carabanchel, su término municipal comenzaba en lo que conocemos hoy como glorieta del Marqués de Vadillo pero el casco urbano del pueblo de Carabanchel Bajo no empezaba hasta la actual Oporto, monumento de Puerta Bonita. Entre el casco urbano de Carabanchel Bajo y el Puente de Toledo todo eran tierras de cultivo y sólo había una camino que posteriormente pasó a ser la carretera de Fuenlabrada. A principio de se empezarán a desarrollase edificaciones a ambos lados de esta vía, que posteriormente se rebautizó como calle General Ricardos, gracias a este crecimiento urbanístico Carabanchel Bajo conseguirá que su casco urbano llegue hasta el río Manzanares. El tranvía entraba a Carabanchel Bajo por una de las siete puertas que se abrían al pueblo, la del marqués de Salamanca, a la que los vecinos de los Carabancheles llamaban graciosamente "Puerta Bonita". De nuevo por la carretera (actual avenida de Carabanchel Alto), enfilaba Carabanchel Alto, que atravesaba por el centro, hasta llegar los límites de Leganés.
Eran coches tirados por caballos, de 46 asientos cada uno. El servicio comenzaba a funcionar a las seis y media de la mañana y terminaba a las nueve de la noche. Las tarifas se establecían en función de la longitud del recorrido, e iban desde los tres céntimos hasta el billete más caro, a Leganés, que costaba una peseta. En 1890, y dada la gran distancia entre Madrid y el pueblo de Leganés, el servicio se redujo a dos viajes diarios de ida y vuelta, al tiempo que la tracción animal de los coches era sustituida por los tranvías eléctricos que circulaban a una velocidad de "vértigo": los tranvía a caballos circulaban a 9 kilómetros por hora, y con los nuevos tranvías eléctricos la velocidad aumentó hasta 20 kilómetros por hora.
Consta en documentos de la época, que los alcaldes de los Carabancheles se pusieron de acuerdo para llevar a cabo una ofensiva conjunta en 1909 ante el Ministerio de Fomento, con el objetivo de que se duplicaran las vías del trazado y de esta manera aumentar el servicio, ante la demanda creciente como consecuencia del aumento de población y, de forma muy especial, cuando se celebraban corridas de toros en la plaza de toros de Vista Alegre.
La configuración como gran eje
La calle que existía antes de la Guerra Civil quedó tan dañada que se emprendió un Plan Especial sobre la calle General Ricardos, con intervenciones puntuales y dispersas de reconstrucción y regeneración sobre los vestigios de la guerra, aprobadas por la Comisaría General para la Ordenación Urbana de Madrid (COUM) con Juan Laguna al frente desde 1954.
Se destacan dos escenarios singulares realizados por los arquitectos Luis García de la Rasilla, Luis Alemany Soler, Luis Villanueva Echevarría y Felipe Pérez Somarriba:
1.- El primero corresponde a la gran plaza semicircular en la embocadura del Puente de Toledo (glorieta del Marqués de Vadillo 1-5, 6-8; C/Antonio López, 2-4; C/ Fuenlabrada 4-12; C/ Lola Membrives, 1-5; C/ General Ricardos, 2, 3-7) cóncavo y porticado escenario abierto al Manzanares y al amparo del barroco de Ribera, telón de fondo para viviendas de funcional porte y a dos crujías según tipos derivados de la vivienda colectiva del Reich alemán de los años 30, revestidos de los tics emblemáticos de la arquitectura del Estado autárquico, en pos del "estilo oficial" y bajo la estética coral de técnicos a las órdenes de García de la Rasilla, al amparo de la ordenación aprobada en 1942 por la Junta de Reconstrucción; partiendo de la ambigüedad entre la manzana cerrada y la manzana abierta y el rechazo de la vivienda corredor, se busca la "vivienda… acogedora, saludable y digna", acabada "con la dignidad de cualquier construcción" y "la alegría necesaria de toda vivienda" para "hacer… lugares dignos y acogedores, teniendo en cuenta que la casa es templo de Dios". Prolongan esta secuencia otros bloques en la misma sintonía en los comienzos de la calle Antonio López y en el más rotundo de comienzos de la calle General Ricardos, un prisma invocador de cierto clasicismo fluctuante entre la manierista arista del frente curvo y la casi herreriana arista del borde superior, con frentes interiores del patio de guiños "cuasi" racionalistas liberados de los excesos caligráficos de los frentes urbanos, cuyas fachadas pretenden seguir el "carácter tradicional de nuestra villa y Corte", conjugando revocos y piedra artificial sobre la singular calle corredor circular bajo pórtico, orgullo de sus autores, para quienes "bloques… como el presente… puedan servir de paradigma a las generaciones venideras".
2.- El segundo a la altura de la plaza de Vista Alegre (C/ General Ricardos, 206-218 y 250-254; c/ Matilde Hernández, 105-113; Avda. Plaza de Toros, 1-3), cuya intervención fue aprobada en 1955 por el COUM y promovida y construida por la OSH, se erige el bloque quizás más representativo del conjunto: una manzana triangular cerrada (o semicerrada) sobre un amplio patio de manzana de muy pregnantes fachadas con aires de Regiones Devastadas: portadas, dinteles, jambas y especialmente la retórica cornisa corrida con singular secuencia de huecos arqueados, además del tratamiento axial del cuerpo remetido del frente principal que, junto a ciertos matices racionalistas y la enfática arquería porticada inferior, remitiría a la casa de Fernández Balbuena en la calle Miguel Ángel.
El Puente de Toledo: la puerta de entrada de la calle General Ricardos
thumb|El puente de Toledo (Carabanchel) a su paso por el parque Madrid Río. El Puente de Toledo es la puerta de entrada histórica a Carabanchel desde Madrid.
El puente de Toledo, junto con el puente de Segovia, es unos de los puentes históricos de Madrid. El puente de Toledo ha sido la entrada histórica desde el centro de Madrid a Carabanchel. Al igual que en Sevilla el puente de Triana une Sevilla con el barrio de Triana el Puente de Toledo se construyó para unir los municipios de Madrid y Carabanchel, cuando ambos eran dos municipios independientes.
El origen de esta construcción data del , cuando Felipe IV proyectó enlazar la villa de Madrid con el camino de Toledo por medio de un puente sobre el río Manzanares. El primer proyecto fue concebido por Juan Gómez de Mora y construido por José de Villarreal entre 1649 y 1660, y era conocido con el nombre de Puente Toledana. Sin embargo, una crecida del río lo destruyó poco después, obligando a proyectar uno nuevo en 1671.
En 1680, recién terminado el nuevo puente, otra riada lo volvió a destruir. En esta ocasión los encargados de su reconstrucción fueron José del Olmo, que realizó el diseño en 1682 y José de Arroyo. Las líneas básicas de este proyecto fueron mantenidas por Teodoro Ardemans cuando se hizo cargo de las obras en 1684.
Pedro de Ribera fue encargado de realizar el puente actual en el año 1715. Sin embargo, no se retomó el proyecto hasta 1718, cuando el corregidor Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, se propuso terminar la obra. Estas comenzaron en 1719 y concluyeron en 1732.